El helicóptero vuela majestuosamente sobre lo alto, alejándose cada vez más de ese turbulento lugar, transportando a Miley hacia el ansiado destino donde se encuentran sus pequeñas niñas. El ruido de las aspas corta el aire mientras ganan altura, dejando atrás una estela de preocupaciones. —Papá ¿estará bien? —pregunta Ariel con voz temblorosa, después de que los ecos de la confrontación se han desvanecido en la distancia. Sus grandes ojos reflejan la preocupación natural de un niño por su padre. —Lo estará —asegura Miley con un nudo persistente en la garganta, mientras intenta mantener la compostura frente a su pequeño. Las palabras salen con dificultad, cargadas de esperanza y angustia. En su interior, Miley lucha con sus pensamientos contradictorios. Quiere creer con todas sus fuerza

