Ahora que Miley conoce la verdad sobre Chris, Adrián intuye con absoluta certeza que no confiará en él bajo ninguna circunstancia. Puede ver claramente reflejado en su rostro pálido y contraído las dudas profundas que la están asaltando, como sombras densas que oscurecen sus pensamientos más profundos. Sus ojos, antes brillantes de esperanza ahora reflejan un temor visceral y una desconfianza que parece crecer exponencialmente con cada segundo que transcurre en esa habitación deteriorada por el tiempo y el abandono. Es completamente lógico y comprensible que no confíe en un desconocido como él, pues apenas se han conocido en circunstancias extremadamente desfavorables y complejas, y él se está mostrando tan solícito y amable como seguramente Christopher se mostró al principio de su encue

