Subimos al ascensor en silencio. Intenté que me soltara la mano, pero solo logré que me la apretara aún más. —Adelante —dijo para que yo saliera primero del ascensor cuando las puertas se abrieron. Salí con él detrás de mi. Abrió la puerta de la ''Suite Presidencial'' (ni más ni menos) y nuevamente me dejó entrar primero. —¿Quieres beber algo? —preguntó mientras caminaba a un bar que había en la esquina de la suite. De camino tiró su chaqueta a un sofá con un movimiento muy elegante. —Si, lo que sea, gracias —necesitaba beber algo, de un momento a otro se me había secado la boca. Unos minutos después, mientras yo seguía plantada como estatua en la entrada de la sala, él se acercó a mí con dos copas de champaña. —Te ves tensa... —Lo estoy... —respondí aceptando la copa que me entregó

