Después de un largo recorrido la pareja decidió regresar al hotel, apreciaban sus hermosos trajes y sonreían nerviosos al darse cuenta que estaba por llegar la hora de su maravillosa boda. Aunque no era lo que cualquier mujer soñaba, para ella era solo un matrimonio por conveniencia. Con paciencia y disfrutando de cómo se iban viendo. Ya listos con sus trajes puestos, se dirigían al little White chapel, el lugar donde era testigo de muchas bodas como la de ellos y muchos más famosos No podían negar los nervios que tenían ambos de saber que desde ese día serían esposos, aunque no unos enamorados, pero que se verían en muchas revistas al día siguiente o varios días después, con sus vestidos de novios y luciendo una sonrisa de enamorados. Ester se veían al espejo y sus ojos amenazan po

