Al día siguiente Las energías de ambos estaban renovadas, David aún sentía que algo no encajaba en la muerte de su padre, sabía cuánto amaba su madre a Vicente y que no apreciada en su muerte, no lo convencía del todo; él estaba seguro de que a ella no le importaría morir por verlo una última vez, su amor era eterno, tanto que lo seguía a todos lados sin importar el peligro. Éster por su parte había amanecido ordenando la mansión, poniendo reglas, su primera tarea era revisar cada parte del lugar y a cada persona que trabajaba ahí. Su talento de estudiar a las personas y tener a Ingrid a su lado, le ayudaría mucho a saber quién era de fiar y quién no; Ingrid se encargó de reunir al personal y luego mostrarle la mansión por completo. —Buenos días, no perderé mi tiempo y menos el de uste

