Contenido + 18
Se que muchos dirán que estoy loca, pero algo hacía este hombre que no me dejaba pensar claro, no se que pasa pero no podía negarle nada, me encanta todo de él su sonrisa , su forma de ser y sobretodo sus ojos, con solo una mirada me volvía loca, su bella mirada me hipnotizaba siempre he sido una persona muy sensata o eso siempre han dicho las personas que me rodean, pero este hombre me hace ser incoherente, solo quiero pensar en él, en una vida juntos.
Se que tiene sus defectos, pero quién no, somos humanos, se que parte de las advertencias de André y Diana es por la cantidad de mujeres que están cerca a él, pero no le tengo miedo a eso, lucharé con garras y dientes de ser necesario, pero más que nada confío en él y se que me va a respetar porque ahora yo soy su novia.
Después de decirle que sí, se tomó el café rápidamente y me pidió que celebramos en un costoso restaurante, yo quería que cenaramos al lado de la ventana, para poder ver hacia la calle, me gusta ver a los demás pasar, pero el pidió un reservado VIP en la parte trasera del restaurante, es hermoso la decoración es exquisita y solo estamos los dos, pero siempre he estado acostumbrada a estar viendo a las demás personas, es un poco raro pero me gusta estar en espacios donde vea a la gente, al final respiró profundo y me hago a la idea de que es mejor así porque podemos disfrutar nuestra compañía.
Estábamos cenando cómodamente, me sentí muy bien porque el era muy tierno , compartía de su comida conmigo, me consentía mientras comíamos, en todo aspecto era un caballero, hasta que de un momento a otro sentí su mano en mi muslo, se que somos novios pero me sentí un poco incómoda, ha de ser el hecho que no he tenido un noviazgo que llegara tan lejos, solo llegué a los besos y nada más.
Me sonreía mientras tomaba mi muslo, bajaba y subía su mano como acariciando, seguí comiendo y él también, me acostumbré a su mano, seguimos charlando amenamente, cuando empecé a sentir que su mano subía más, en medio de mis piernas empezó a quemar, sentía que me mojaba, nunca había tenido esa sensación, en eso llegó un mesero a preguntar por el postre que deseábamos, así que pedimos, mientras el mesero anotaba, Sam metió su mano totalmente en mi falda, tenía pantimedias y además mis bragas pero el calor de su mano me hizo estremecer.
Salió el mesero y sentí la tela de mis pantimedias romperse, lo mire expectante, él tenía una bella sonrisa en su rostro así que lo deje continuar, me sentía un poco incómoda por estar en un lugar público pero no podía detenerlo.
No se que me impulsaba a dejarlo seguir, movió hacia un lado mi braga y empezó a mover enérgicamente sus dedos, empecé a gemir suavemente, deje que siguiera hasta que el mesero volvió, Sam se detuvo y se acomodo, sin sacar su mano de mi falda.
De nuevo el mesero se retiró, Sam me miró con lujuria pero no movió sus dedos, es más los retiro, tomo un trozo de durazno que tenía su postre con la mano que tenía en mi va***na y lo llevo a su boca succionando en el proceso también sus dedos y saboreo de mi la fruta con la esencia de mi nectar
—mmmm, que rico — pasó su lengua por sus labios y volvió a tomar otra trozo y lo llevó a su boca y estrelló sus labios con los míos, abrí mi boca y pude sentir la dulzura de la fruta explotando en ella, su lengua se metía sin decencia en mi boca y aunque no estaba acostumbrada a este tipo de beso posesivo intenté responder, pero me sentía torpe en comparación, no me sentía en la capacidad mental de seguirle el paso.
De un momento a otro paro el beso y pudimos respirar, él tomó la cuchara y cortó un poco de mi postre y me dió a probar e inició un nuevo beso, más demandante está vez, terminamos los postes entre besos, su mano también fue a dar debajo de mi falda de nuevo y entre beso y beso sentí como invadía con su dedo mi v****a, a final no pude evitar explotar en su mano.
quede encendida, quería seguir no se que me pasaba pero no era suficiente para mí, así que cuánto salimos y Sam me propuso ir a un hotel acepte gustosamente, tenía miedo por mi inexperiencia pero quería experimentar todo el día de hoy.
al entrar a una de las suites del hotel, quedé maravillada con la opulencia que tenía, era muy hermoso ver decoración minimalista y bien cuidada de la misma, pero las manos de Sam pasando por mi abdomen, desabrochado lentamente los botones de mi blusa, su boca estaba en dejando suaves besos en mi cuello, me distrajeron completamente.
Después poso sus manos en mi cintura y bajo delicadamente mi falda y sin previo aviso termino de romper mis pantimedias, para rodar mi braga y con su boca probar mi v****a, mis piernas empezaron a temblar y me tuve que sostener de su cabeza, la blusa me estaba estorbando así que me la quite mientras el seguía probando de mi, fuertes gemidos salían de mi boca, nunca me había sentido así no podía controlarme, el pudor y la vergüenza estaban saliendo de mi sistema.
Volví a explotar y tomó todo mi orgasmo, se levantó y quito mi brasier jugó un poco con mis senos, para después desabrochar su camisa, era tan sexy y escultural que quedé perdida en su bello cuerpo, empezó a besarme de nuevo, tan salvaje que creí que quería devorarme, me llevo a pasos lentos hasta la gran cama que había sin dejar de besarme, debió desabrocharse el pantalón en el camino, porque cuando me fijé ya solo estaba solo estaba en boxer.
Me lami los labios, no se de donde salía este deseo, quería devolverle el favor así que tomé de su boxer dispuesta a quitarlo pero me detuvo.
— que rico sería que hicieras lo que tienes planeado, pero ya no aguanto más, quiero estar tan profundo en ti.— gruño, sus palabras derritieron la poca cordura que aún tenía, después de eso solo me deje llevar.
Se bajó el boxer dejadome ver en todo su esplendor su mie***o que estaba totalmente duro y goteando, seguía con las ganas de probarlo, pero sentí que me volteo con fuerza y tomo de mis caderas para arriba así poder tener mi vag***a más expuesta a él quito lo que quedaba de mis pantimedias y con ellas también mi braga, sentí como posiciónaba su pe*e en mi entrada y entonces si aviso me penetro con fuerza.
Un dolor fuerte se extendió por todo mi cuerpo, algo se desgarro dentro de mi, experimente como era perder la virginidad y dolió como los mil demonios, fue cuando recordé que el no sabía que yo era vírgen.