Martín Voy en el avión familiar de vuelta a Santiago, Irina se ha quedado por "un par de días más". La vi esta mañana tomando desayuno en el restaurante del hotel, con Javier. La he llamado y ha ignorado mi llamada. No voy a dejar que este sentimiento me domine, ella es tan libre cómo yo... Pero la imagen de ellos riendo y compartiendo con una complicidad extraña para mí, me ha atormentada gran parte del vuelo. No la quiero con él, no la quiero con nadie, que no sea yo y no sé cómo manejar ese sentimiento abrumador y constante, de posesividad y rabia, de saber que efectivamente, no tengo ningún derecho. Y en el fondo de mi mente, se instala la certeza de que cometí un grave error, al casi gritarle en la cara, que me follaría a la rubia, que ni siquiera disfruté... Sólo para marcar un

