Irina Martín, es sin ninguna duda, mi locura, ¿Cómo podría explicarlo?... Un minuto quiero matarlo y al siguiente, ¡Dios! Al siguiente quiero raptarlo y llevarlo a mi departamento y olvidar que cualquier otra cosa existe. Pero debo ser realista, al menos debo agradecer su amabilidad, al apoyarme en este proyecto... Es rápido en contestar mi mensaje y en aclararme que está sólo... No sé si creerle, pero es Martín, no necesita mentir. Despierto temprano y animada, me alegra tener este nuevo objetivo, de alguna u otra forma, la danza nunca dejó de ser mi vida. Salgo del edificio y lo primero que me encuentro, es el auto de Martín, André me saluda cordial y me abre la puerta. La curiosidad me puede y me subo sin objeciones, el olor a café inunda el auto y ahí está, ¿Cómo se puede ser tan

