Martín Estoy actuando cómo un maldito lunático y lo tengo claro, pero no puedo evitarlo... La cara de desconcierto de Irina, me lo confirma aún más, cuándo le propongo seguir con esto, sólo por esta semana que estaremos en el sur. - Tú y yo sabemos que no estamos listos para detenernos, Princesita. - Tú sabes, que estos juegos pueden ser peligrosos, que dirá tu padre y el mío... No estarán felices con esto. - No somos niños, Princesita y nuestros padres no tienen porqué enterarse. Apoya su cabeza en el respaldo del asiento y cierra los ojos... Se nota que está cansada... Yo también lo estoy, pero si pudiera elegir entre cogerla y dormir... la cogería de nuevo. Hoy Agustín me lo ha dicho. Ha estado esperándome afuera del edificio, cuándo escape del departamento de Irina. - ¿Dónde es

