Martín Nunca pensé que Irina se negara a mi acuerdo, de verdad jamás me puse en ese escenario y es que nunca una mujer me dijo que no... La veo alejarse del auto, con su maleta en la mano y algo en mi interior se tensa y no sé que es. Cuándo su mano suave, se posó en mi mejilla y sus labios rozaron los míos... Quise pedirle que me enseñara cómo ser lo que necesita, pero sé que nunca seré ese hombre... No sé y no quiero vivir de otra manera, mi necesidad de poseer a Irina, debe acabarse y yo puedo apagar ese fuego, que hasta hoy dejé que me consumiera. Allá afuera hay muchas mujeres dispuestas a darme lo que quiero. No voy a rendirme a los pies de una, si puedo tener a cuántas quiera, para saciar mis ansias. Decido que hasta hoy, he dejado que está especie de neblina, no me permitiera

