DEBBY No puedo apartar mi mirada de Mateo, joder, no es porque sea su madre, o puede que sí, pero es hermoso, América tiene razón, me salen bien los bebés. Mi corazón se colisiona cuando sus ojos verdes se anclan en los míos al tiempo que me sonríe de un modo que me hace olvidar toda la mierda que me rodea. —Te amo tanto —beso sus mejillas, ocasionando que ría—. Eres el bebé más hermoso del universo. Vuelve a reír, detallo su atuendo, la duda de llevarlo a la casa que me vio crecer, me congela, no quiero que Minerva me le haga algo, mucho menos Débora, de hecho, no pienso dejar siquiera que lo miren más de la cuenta. Rupert es un hijo de puta por haber planeado todo esto. Son esta clase de momentos en los que pienso que siempre fue el hombre que no necesité. Mi móvil vuelve a timbra

