Capítulo 8

2837 Words

RUPERT Es interesante cómo las personas tratan de sostener las mentiras durante tanto tiempo. Eso es lo que le ocurre a la rubia que palidece frente a mí. Por el modo y las palabras que empleó hace un momento, pensando que se trataba de Sebastián Winston, llego a la conclusión de que ellos mantienen más que una relación de asistente a jefe. —¿Te comieron la lengua los ratones? —ladeo la cabeza, mirándola con la misma fascinación que el primer día. No me responde, retrocede e intenta darme con la puerta en las narices, pero soy más rápido y lo impido, empujando la puerta y entrando a la habitación. —¿Qué haces? —recupera el habla—. Vete. —Cuánta rabia hay en esos ojos, rubia —siseo—. Y cuánto miedo. Me encargo de asegurar con pestillo la puerta a mis espaldas, mientras ella hace un me

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