Detrás del roble Nadie los vio besarse y mucho menos los escuchó hacer la promesa de pasar las dos semanas juntos, no solo como alumno y profesora de equitación, si no como pareja. La primera lección para Zacary estuvo teñida de miedo, pero en lugar de causarle diversión a Susana al ver a un chico tan grande hablarle a un caballo como si se tratara de un enemigo, le causó ternura, lo escuchaba decirle: ¡Tranquilo amigo, no me hagas daño! No escondía sus miedos ni pretendía ante ella ser muy valiente, actuaba como se sentía, muy asustado. ¡Ven! Sube conmigo.. ¡No! Vamos despacio, primero me enseñas a tocarlo sin que crea que va a arrancarme el cabello con sus dientes.. ¡Mirame Zac! ¡Me gusta eso de Zac!, sólo mi madre me llamaba así, recuerdo poco, pero en mis recuerdos oigo su v

