Imiza salió de la cabaña de Ludwig muy enojada, ¿Cómo se atrevía esa odiosa a pedirle que le preparara un baño? ¡No era su maldita criada! Pero todo era culpa de Christoph por tener la > idea de secuestrar a la princesa. ¡Por Dios! Era una mimada, si tantas ganas tenía de bañarse, pues que se lo pidiera a alguien más, ella no iba a hacer nada. Cerró la puerta de la cabaña con un azotón y caminó hacia el interior del campamento. - ¡Hey, bonita! - Christoph llamó a Imiza al verla de tan mal humor. Escucharlo solo la hizo enfurecer mucho más, ¡Todo era su culpa! Se detuvo y se giró para mirarlo de mala manera. - ¿Qué pasa, bonita? Pareces enojada - La miró con una amplia sonrisa - ¿Qué te puso de tan mal humor? ¿Y todavía se atrevía a burlarse de ella? Caminó hacia él y se cruzó de b

