—Mael —de mis labios escapa su nombre. Aspiré una bocanada de aire, fueron esos breves momentos que olvidé que se trataba de mi jefe, del mismo que le veo la cara todos los días y que no hace más que un par de horas negué ver de esta manera. Nunca había tenido la oportunidad de fijarme en la profundidad sé su mirada, en lo apetecibles que son sus labios carnosos y lo bien que le sienta la barba perfilada. Sus manos se posaron sobre mis caderas con determinación, pero podía ver la inseguridad reflejada en su rostro y entendí a que se debía. Esperaba solamente un gesto, bastaba con una sola acción que le señalara que yo estaba tan dispuesta como él y que lo deseaba de la misma manera. ¿Cuándo había sido la última vez que mi esposo me había tomado de esa manera? ¿Cuándo había sido la últim

