Mi corazón palpitó en demasía mientras me arreglaba, usé un vestido blanco y azul marino, recogí el cabello en un moño alto, dejando caer a un lado del hombro el resto de mi abundante y largo pelo. Me pellizqué un poco las mejillas para tener un sonrojo natural. —Suspiré para mis adentros, al recordar que no le intereso. Presioné el medallón y de nuevo me abordó esa sensación de pertenencia, ¿Qué pasaba conmigo? No sé si podía callar o mantener reprimido lo que pasa con lord Antonio. Volví a mirar mi mano y ahí estaba mi anillo, el culpable de lo que ahora siento. Manuela se vestía, sonriente. Mientras yo seguía intranquila, los nervios amenazan con salir y apoderarse de la situación, debía ser fuerte. A mí no me puedo engañar, la felicidad por verlo, ese anhelo que siento desde la celeb

