Los hermanos se sorprendieron —Imposible. —dijo Eduardo, Antonio parecía estar sumergido en su mundo. —Pasaron muchos años, aunque les enviaba cartas y ustedes respondían, jamás mencionaron nada de los descendientes. Fui perdiendo la fe. La voz después de muchos años sugirió que ustedes llegaran al pueblo, lo único que se me ocurrió fue decirles sobre los sucesos alrededor de Mariana. No entendía por qué seres malos la perseguían, la atormentaban en sueños, traté de mantenerla alejada y protegí su mente con bebidas naturales. » Le enseñé a bloquear sus pensamientos con el fin de alejar al mal, pero siempre había un demonio acechando. No la tocaban, ahora lo comprendo, la necesitaban pura para el gran día. Yo no sabía nada de eso y me atormentaba. » La voz me dio la idea, si lograba

