Cuando Dante y yo nos dimos cuenta de que ya el comedor había quedado vacío, Betty estaba de turno de nuevo en la cocina, y ella se ha encargado de servirnos nuestro desayuno. A pesar de que Betty nada más fuera solo una omega que todo el mundo rechazaba por conocer su destino, lo único que todos podíamos alabarle a ella era su buen don de la cocina, pues Betty era la única loba de la casa que era capaz de cocinar muy bien, sus platos eran deliciosos, de hecho, ella hasta tenía el buen don de cocinar platos que a nadie de aquí nos gustaban y transformarlos en un plato que era delicioso y que todos terminábamos comiéndolo. En cuanto nos sentamos Dante y yo en la mesa, en nuestros lugares, él sentándose enfrente de mí, y entonces, Betty se apresuró en servirnos el desayuno. — Muchas graci

