Capítulo 28. seduciendo al malo. Despierto y me encuentro en la cama donde un aparato, emite el sonido del corazón de mis bebés, me levanto de la cama un poco mareada acercándome a la puerta que un sigue bajo llave, me acerco como puedo a la ventana y voy directamente a la perrilla para abrirla, pero aún está cerrado, estoy en la habitación tratando de salir, pero no he podido grito todo lo que puedo, pero no consigo respuesta de nada, me siento sobre la cama tratando de calmar mis nervios, últimamente Rodolfo no está bien y con esto me deja más que claro que no puedo hacer nada, debo salir de aquí, sigo esperando respuesta de mis gritos y se me ocurre que puedo seducirlo hacer creer que estoy de acuerdo con todo esto y así ganar su confianza hasta llegar al teléfono y llamar a Daniel.

