-Brian... -escuché la voz de Miranda muy lejos- Tipito, ya llegamos... -sentí que me movían- Hey... -algo se posicionó en mi regazo y sentí calor en mis labios. Abrí los ojos y allí estaba Miranda- Al fin, feo durmiente... -sonrió y se bajo de encima mío- -Tienes un sueño profundo, rubio... -dijo Steve, parpadeé un par de veces y vi que estábamos estacionados frente a una pintoresca casa en un barrio lleno de gente. Habían niños jugando en la nieve, perros, gente quitando nieve de sus entradas... Claro, debía ser mediodía, por eso había tanta gente- Esta es la casa de mi familia. -se bajó del auto. Miranda me sonrió y se bajó- -Hablas cuando duermes. ¿Lo sabías? -dijo Sam antes de salir. ¿Qué demonios habré dicho?- Me tallé los ojos, bostecé y ojeé el reloj de mi teléfono. Eran las 2 de

