Retomando el caso anterior del chico asesinado por el cartel Los Sandoval y tras lo sucedido con las llantas del vehículo del jefe del Departamento de la Policía de Nueva York, han dejado en la detective Roberts un motivo más para desafiar a ese hombre despreciable quien también se había convertido en mi jefe. Antes de ir a comer ese delicioso desayuno de la señora Katherine Burton, me dirigí a la oficina con las fotos que previamente tomé para el señor Smith, esperaba encontrarme primeramente con Mayte, anticipar sus pasos y de ser necesario entregar alguna información a JP, dentro de unos días recibiría otra cantidad de dinero, la verdad es que desconozco la suma total de este trabajo por el cual me han contratado. Me bajé de mi vehículo y entré, la detective estaba planeando con su equipo de la división de antinarcóticos una posible emboscada, a este punto no sé cuales sean las pruebas que ella tiene en sus manos como para actuar, la muerte de ese joven, entiendo que lo que ocurrió con las llantas de aquel auto, son una muestra de amenaza por parte de JP pero aquí entrenos ella no tenía a su disposición la orden de captura, digamos algo más formal, la detective Roberts es una mujer con una fuerte actitud, nadie podría dominarla o hacerle cambiar de opinión, estaba decidida a ir tras los últimos líderes del cartel y ciertamente no existen obstáculos que la impidan hacerlo, en el momento menos esperado llevará a cabo su plan, de eso estoy completamente segura. Ella salió de su oficina con su equipo, mientras el jefe del Departamento se queda en su oficina lamentando lo sucedido con el mejor amigo de su hijo, algo no encajaba en esa historia y me temo que tendré que investigarlo. Me acerqué a la oficina de mi jefe y le entregué las fotos que me pidió, le ofrecí un café, él lucía devastado, crió a ese chico desde que tenía 9 años de edad, uno es asesinado y el otro no había dejado huellas de su extraña e inesperada desaparición, aunque el señor Smith no ha puesto una denuncia en cuanto a ello, quizás sabe más de lo que debería y no quería estar incriminado, no lo sé pienso que él tiene algo que ver en todo lo que está ocurriendo. Salí de su oficina y me dirigí a la cafetería de la señora Burton, el hambre que tenía me estaba debilitando, caminé unos cuantos paso y unos hombres me tomaron de espaldas, cubrieron mi cabeza y me metieron dentro de un vehículo, sentí miedo, algo debí hacer mal, tal vez no he hecho mi trabajo como lo ha pedido JP, las voces sonaban distorsionadas y sé que eran hombres por la fuerza que han ejercido para amarrar mis manos detrás a mi espaldas, me golpeé mi cabeza con algo y comienzo a sentir lo que posiblemente sea sangre corriendo sobre mi rostro, no lo puedo creer, he aceptado el peor de los trabajos, me matarían y no he disfrutado de ese dinero, en ese momento siento miedo, nervios, me preocupa lo que puedan estar pensando para hacer conmigo, he asistido a clases de defensa personal pero sigo siendo cobarde como para intentar defenderme, calculando el tiempo al ritmo de los latidos de mi corazón, es posible que el recorrido haya sido de 1 hora o un poco más, me siento mareada, no he desayunado, esto podría acabar con mis años de carrera, con mi trabajo, con todo lo que he logrado a mi edad, muero y dejé cosas por hacer, no podría llegar a mi jubilación anticipada, mi plan de vivir viajando se estaba derrumbando, todo por unos ímbeciles que sólo conocen del maltrato, de esa violencia hasta el punto de acabar con tu vida, no sé a donde me llevan estos, un sinfín de escenas aterradoras y escalofriantes se quedan en mi mente, empiezo a rezar, aunque no he sido fiel creyente de algún Dios, mis nervios me llevaron a hacerlo, además de existir al que llaman padre celestial entonces ¿Porqué permitió que mi abuela muriera? la única mujer que me ha brindado su amor y apoyo incondicional, ¿Porqué no pudo ser eterna?, siento frustración, lloro, grito fuertemente, nadie me escucha o al menos eso es lo que quieren que yo crea. Finalmente el auto se detiene, abren el maletero y estos mismos hombres me sacan de allí, la amabilidad la habían dejado en algún lugar del mundo, eran salvajes, dudo que tengan mujeres, madres, hijas, ese tipo de maltrato realmente me generaba ese temor a ser abusada por ellos. Me llevan prácticamente arrastrando mis pies, era como si no estuviera permitido caminar como una persona normal, ese problema que tienen estos en su cabeza era impresionante, me toman de mis hombros y me sientan en una silla de manera violenta, descubren mi cabeza y allí estaba un hombre frente a mí,vestido con un traje blanco y unos zapatos de cuero de cocodrilo, con gafas oscuras, con una sonrisa que te hace dudar si sentir atracción o si debes correr para sobrevivir, se queda mirándome desde mi cabeza hasta mis pies, se levanta y camina hacia mí, estaba muy nerviosa, sudaba y esa sangre seguía bajando sobre mi rostro, se pone frente a mi, se baja a la altura de mi rostro y con su mano izquierda hace a un lado mi cabello que estaba hecho un desastre, me da un beso en la mejilla y me susurra al oído "sólo espero me seas leal", en ese instante su voz me pareció familiar, se trataba de JP uno de los líderes del cartel Los Sandoval. Comencé a temblar, sentía que mi temperatura estaba aumentando, me sonríe nuevamente y me pide que no tema, que no era momento de morir sin antes terminar con el trabajo para el cual me contrató. Entre mis nervios dudaba si sonreír y aceptar su broma pesada o era mejor no mostrar ninguna expresión. En ese momento llama a una tal "Beatriz", una señora de 60 años de edad, le pide que cure mi herida y limpie además mi rostro, mis manos seguían atadas detrás a mi espalda, unas lágrimas salen de mis ojos, ella acaricia mi rostro y me dice que no preocupe, que ellos no me harían daño, sólo debía cumplir con lo que demandaban y el trabajo estaría terminado para que luego me ganara mi libertad. Al terminar, él le exige que se retire, que deje de hablar conmigo que no éramos amigas y tampoco era conveniente conocernos porque podría afectar su salud mental, no sé a qué se refería, de nuevo el toma asiento pero esta vez mueve su silla hasta estar más cerca de mí, con sus manos acariciaba mis piernas, temí ser violada por este hombre, me ofrece liberar mis manos pero de atreverme a tocarlo sus guardaespaldas quienes estaban en lugares estratégicos dentro de esa enorme casa, acabarían conmigo en cuestiones de segundos, asiento con mi cabeza así que hizo lo que propuso. Jamás se me hubiera ocurrido agredirlo y menos en su propio hogar con tantos guardias custodiando su vida y su casa, sería tonto de mi parte.
Me pide levantarme de la silla, me tomó de la mano para darme un recorrido por ese lugar.-¿Sabes quien soy?.Me quedo en silencio, temo responder a su pregunta aún cuando sabía perfectamente quién era él.-¡No tienes por qué temer!, no soy un ogro como muchas personas se han referido de mi, no me conocen, tengo un buen corazón, soy un hombre de negocios, negocios grandes, no como un simple repostero o como una imbécil detective tratando inútilmente darme captura. Me sigo preguntando ¿Realmente es necesario que ella siga con ese absurdo plan en mi contra? que sea feliz con todas sus mujeres, promiscua, insegura, que me deje tranquilo, sólo eso pido pero se rehúsa, tonta la pobre, se encontrará con JP en cualquier momento y no podrá hacer absolutamente nada cuando mis manos están alrededor de su cuello ejerciendo presión hasta ver cómo sus ojos se cierran hasta la eternidad.
De nuevo las lágrimas comienzan a salir de mis ojos, no puedo hablar, no sé si sus palabras me dejan atemorizada o es con ese énfasis que le pone a todo lo que dice.-A ver, intentemoslo por segunda vez...¿Sabes quien soy?.Rompo en llanto, sentí que me desmayaría, estaba nerviosa, recordé cuando era tan sólo una niña y mi padre me hablaba con ese tono tan desagradable.-Veo que te niegas a decirme lo que sabes, entonces no me queda de otra que poner un poco de tensión a la plática, que lástima tan amena que me estaba pareciendo.Sacó un arma que guardaba dentro de su saco y apuntó sobre mi herida la cual me hice cuando sus hombres me metieron en el maletero del vehículo, provocando que saliera nuevamente sangre de allí.¡Sí sé quién eres, sí lo sé!.-Perfecto, es lo que necesitaba saber.Guarda su arma y el muy despreciable me toma del rostro y me da un beso en mis labios, me pareció tan desagradable, quería vomitar, sin nada en mi estómago y este desgraciado arruinando mi día.-Nombre.Me siento confundida, no sé de qué hablaba ahora...Su mirada luce como si el mismo diablo estuviera en su interior dando instrucciones. Saca un pañuelo de su saco y lo pasa por su nariz, no sé qué era lo que este contenía pero su rostro se tornó poco atractivo, sus ojos comenzaron a lucir rojos y sus pupilas dilatadas, tenía la sospecha de que se trataba de alguna droga. -¿Gustas?.No gracias.-De todas maneras no te habría dado de esto, podrías tener una sobredosis, además eres tan ingenua que apuesto a que desconoces esta sustancia. ¿Cuál es mi nombre, señorita Jackson?.Eres JP..le dije en un tono de voz débil, él nota mis nervios...-Excelente trabajo, ahora bien ¿Sabes a qué me dedico?Sí.-¿Quién te ha dado tanta información dulzura?...me pregunta mientras acaricia mis cabellos.Lo sé y he sabido desde antes de que el Departamento de la policía de Nueva York contrata a la detective Roberts.-Brillante...¿Apuesto que hablan maravillas de mí?No sé de donde comencé a sacar valor al menos para responder a sus absurdas preguntas pero...Honestamente nada bueno hablan de usted.-¡Oh mi niña!, no es necesario que te dirijas a mí de ese modo, no soy tan viejo como tal vez aparento, quizás deba ingerir algo que me haga lucir más joven. Puedes llamarme como todos mis amigos "JP", creo que suena más a como si trataras con uno de tus mejores amigos y en este caso es lo más cercano que tienes en cuanto a ese tipo de relación.
Supongo que tienes razón.-¿Sabes de cuanto es el alcance de aquel rifle calibre 22 con el que te está apuntando uno de mis hombres?...me pregunta señalando hacia el lado izquierdo y en lo más alto de un edificio que se encontraba a los alrededores de su inmensa casa, JP tenía todo un arsenal a su entera disposición, hombres desplegados hasta en donde menos lo creas.Mi rostro expresa dudas...obviamente sabía la respuesta, trabajo para el Departamento de la Policía y me encuentro a menudo fotografiando escenas del crimen pero opté por guardar silencio en esta pregunta.-Tal vez no lo conoces a la perfección pero te explicaré sobre ello...veamos si lo que te digo te logra intimidar un poco más, estas armas son las más dañinas y esto debido al escaso peso de su plomo, por otro lado esos 2,5 gramos hacen que al ingresar en el cuerpo, el proyectil rebote en órganos y huesos, hasta lograr una lesión severa durante el recorrido.Esto que he escuchado de su boca me dio la certeza de que uno de sus hombres fue quien asesinó al chico en el parque. -¿Dónde estará tu padre, el ex militar de la nación?.La expresión en mi rostro tras esta pregunta era de susto, mi padre no tenía nada que ver en la decisión que he tomado de trabajar para este hombre.-¿No lo sabe señorita Jackson?.Enseguida toma su celular y hace una llamada...pulsa un icono para activar el altavoz durante la llamada...-¿Jean, dime cómo se encuentra el señor Jackson?.JEAN.-En estos momentos está acostado en lo que yo llamaría "hamaca", está debajo de un frondoso árbol en el patio de su casa.
-Excelente, no lo pierdas de vista.Termina la llamada, guarda su celular en su saco y me tomó de la mano para caminar a su lado, me seguía hablando sandeces, se creía dueño del mundo y lo peor es que realmente eso parecía ser así.-Sabes que no tengo nada en contra de tu padre, de hecho sé que tu relación con el ex militar no ha sido la más maravillosa, además ese recuerdo que tienes de tu niñez ciertamente te ha convertido en la mujer que eres, insegura como esa detective, llena de deudas, estaba seguro que ese dinero que uno de mis hombres te entrego en mi nombre te ha venido bien. Debiste no haber aceptado ese dinero pero tu ambición supera tus miedos, eres tan impulsiva que eso podría costarte tu propia vida e incluso de las personas que te rodean.
¿Puedo hacer una pregunta?.-Por supuesto que sí dulzura...¿Tus hombres...-En efecto, le di órdenes a uno de ellos para asesinar a ese chico, me molesta tener que dar indicaciones a cada momento, lo que yo demando es hacer a la perfección el trabajo por el cual has sido contratado. Ese imbécil cometió el error de no cuidar sus alrededores, tu misma lo fotografiaste, así que es un muerto que llevas a cuestas señorita Jackson.-Mira, tu me agradas más allá del maltrato que te haya podido ocasionar con mis hombres pero quiero que no olvides nunca para quién decidiste trabajar, me tiene sin cuidado lo que hagas con tu miserable vida, te encargué mantener vigilada a esa detective, tu asignación ha sido lo suficientemente clara así que no lo arruines, sabes que acabaría con toda tu familia en cuestión de segundos, no me importa si los amas o no, soy un hombre de palabra y esto que hoy mismo me atrevo a decirte, es porque me siento con el control absoluto y de hecho lo tengo sobre gran parte de la ciudad.
Entendido.-¿Entendido señorita Jackson?.Comprendido JP.-¿Ves? me encanta como una mujer sexy como tú cumple cabalmente mis órdenes. Por cierto, no quiero distracciones y es por ello que también te mantengo vigilada por mis hombres, no quiero que seas otra idiota obstaculizando mi camino. Piedra que me es de tropiezo, piedra que convierto en polvo.Lo he entendido todo, no te preocupes, haré mi trabajo tal como usted lo solicitó.-Haz que realmente me sienta orgulloso de tí, créeme que es lo más conveniente para ti.Al finalizar el recorrido por su casa, le hace señas a uno de sus hombres y se acerca con una bolsa de supermercado, sabía lo que podría estar dentro de ella.-Toma Casey Jackson, comprate algo hermoso, un vestido rojo te quedaría perfecto en esa silueta tuya, con unos labios rojos, embriagate cómo cuando estudiabas en la universidad, ten sexo tantas veces puedas, disfruta a medida de lo que puedas de tu vida, después de todo hoy estamos y mañana..ciertamente no sabremos si ese mañana llegará.Se acercan dos hombres más y vuelven a cubrir mi rostro, atar mis manos y encerrarme en el maletero del vehículo para dejarme en cualquier lugar de la ciudad.