MADISON Bajo las escaleras corriendo como si mi vida dependiera de ello. Mi respiración se entrecorta, y siento las piernas arder, pero no me detengo. Cuando llego al vestíbulo, lo veo salir del ascensor. Su figura alta y decidida atraviesa las puertas como si nada pudiera detenerlo. —¡Sinclair! —grito con la poca fuerza que me queda, pero él no se detiene. Corro hacia él, y antes de que pueda avanzar más, lo sujeto del brazo. Me cuesta recuperar el aliento. —Christian, por favor, espera. Necesito hablar contigo —digo, ahogada. Él se detiene, pero no me mira. Su mandíbula está tensa, y la mirada fija en algún punto distante. —No hay nada que hablar, Blake —responde, frío. —Claro que sí. No puedes irte así… Lo que pasó con Carter no significa nada. Lo nuestro… lo nuestro terminó hace

