Él la vio retirarse sonriendo, aunque también se sentía sorprendido por la osadía de la niña. No perdió mucho tiempo y llamó a su hijo apenas se despidió de sus acompañantes. –Hijo, ¿tú conoces o conociste a una mujer de nombre Becky Zuckerman? Al escuchar ese nombre todo su cuerpo reaccionó, estaba tomando una copa con su prometida y le costó disimular. –¿Por qué me preguntas eso papá?, fue hace mucho tiempo. –¿Más o menos 7 años? –Si, ¿por qué? –Porque si tuviste intimidad con ella, es muy posible que haya habido consecuencias, me encontré con una niña que cree que soy su abuelo y tú su padre. –¿Dónde? –Aquí en Calgary, justo en el restaurante donde me reunía con unos amigos, la niña llegó hasta mí, su teoría de parentesco se basa en unos lunares, pero es muy astuta e inteligent

