Capítulo 28 Una casa para tres. Parte 2 Inmediatamente, al ver cómo ella asentía con la cabeza, Tonio se hundió en su interior hasta el fondo, enterrando por completo su v***a en su estrecha y cálida v****a. Se permitió el permanecer quieto durante unos instantes, hasta que la sensación de invasión en ella y el calor en él disminuyeran un poco para poder continuar. Algunas gotas de traspiración caían por su frente y cuello, haciendo que su piel brillara intensamente para los ojos de Lola, quien deseaba pasar la lengua sobre ellas; sin embargo, no lo hizo, puesto que esperaba con ansia los movimientos de él. Por suerte, cuando Tonio consideró suficiente el tiempo esperado, empezó a moverse, más intenso y enérgico de lo que jamás había sido. Taladró en su interior, fuerte y duro mientras

