Capítulo 6 Un orgasmo y luego otro. Al escuchar las palabras de Lola, Tonio las interpretó, por lo que eran, una clara invitación a probarla allí, en ese sitio tan privado para cualquiera que ahora ella estaba sirviendo en bandeja para él. Se inclinó un poco sobre la cama y tomó la cinturilla de los pantalones de dormir de Lola, estirando de ellos hasta hacerlos descender por sus largas piernas, para luego quitárselos, una vez, que estos llegaron a sus pies. Decir que ella era sumamente preciosa y muy sensual, era quedarse corto. Tonio sintió su cuerpo tensarse y ponerse nuevamente duro al verla, vestida únicamente con su pequeña tanga, la cual le quedaba magnífica. Era una diosa caída desde los mismísimos cielos y estaba justo allí para él, para que se la comiera entera. —Eres un peca

