Capítulo 7

2017 Words
Los Normat regresaron a su casa en Apure, ya Cesar y Victoria se encontraban bien de alguna manera al saber que Samantha tendría un techo seguro y no estaría deambulando de casa en casa tratando de encontrar lo que ella deseaba. Aunque su intención era otra. Olvidar aquel hombre, que se habia burlado de ella. Disimular esa felicidad ante los ojos de sus padres fue dificil. Ella solo quería llorar y estar sola. El único amor de su vida se habia casado con otra mujer. Lo odiaba lo quería odiar con todas sus fuerzas. Pero ella sabia que era imposible hacerlo. Ese día no quiso salir decidió que Janet fuera a su casa a llevarle sus cosas, no tenia ganas de nada, Solo de estar tirada en la cama queriendo morir. Cuando Janet llego, tenia los ojos hinchados de tanto llorar. Esa noche Janet llamo a sus padres para decir que se quedaría en casa de Samantha Normat acompañándola. Esa noche no hablaron de nada solo, una compañía silenciosa era lo que necesitaba. Hasta que llego la mañana. Janet al ver que Samantha no quería levantarse, se enojo y le tiro de las sabana para que se levantara, no iba  a permitir que se echara a morir en aquella casa.  -Samantha amiga, sabes que te quiero mucho pero si tu quieres tirar a morir allí. No hacia falta de que hicieras venir a tus padres y que te compraran esta hermosa casa para que murieras en ella. Esto es algo absurdo. Donde esta la mujer que llego hace idas diciendo que te comerías el mundo. Que venias con la intención de cambiar tú vida. Pero para bien. Yo no voy a pasar mi tiempo al lado de una persona que solo piense o que tenga solo el deseo de morir y estar sufriendo lo siento pero si esa es tu idea olvídalo. No cuentes conmigo.-Me voy para mi casa, cuando tú decidas cambiar de opinion avísame o búscame. Sabes donde encontrarme. Mi hermano llego y quería verte, pero no creo que en esas condiciones. Bueno amiga, tú sabrás si quieres continuar esa vida. Solo espero que no reacciones demasiado tarde. Ninguna persona es merecedora de que otra desee morir por ella. ¡Así no! . Janet salio sin recibir una señal de respuestas. Samantha solo permaneció allí tirada. Solo se levanto de la cama a recoger las sabanas y volver a tirarse en la cama. Así estuvo por tres días. Sin bañarse ni comer. Hasta que...recibió un mensaje de voz. Samantha tenia la cara boca abajo y la estaba escuchando. Pero no quiso reaccionar en el momento. -Hola cariño, soy mami. Mira tú padre y yo tenemos que ir de nuevo a la ciudad. Llegaremos esta noche, espero que nos tengas preparado una deliciosa cena. He tratado de comunicarme contigo desde hace unos cuantos días. No se que pasa pero solo espero que no sea nada malo. Te amo. Samantha oyó de nuevo el mensaje y se levanto de inmediato ya eran las nueve de la mañana y ella ni siquiera habia comprado nada. Sintió que se mareo un poco pero eso era por lo débil que estaba de no comer. Se ducho y sin muchas ganas tomo el móvil y trato de comunicarse con Janet pero la llamada no salia. Tomo su bolso y salio. Solo tenia que hacer unas compras y listo de alguna manera trataría de hacer ver a sus padres que todo estaba bien. Cuando salio a la calle la luz le lastimaba los ojos. Y apenas se dio cuenta que habian nuevos inquilinos en la casa de al lado. Pero no le dio la mas mínima importancia solo cruzo la cera y fue directo al centro comercial. Con sus gafas a oscuras y con una coleta aprecia como una mujer de treinta años. Su vestimenta daba mucho que decir. En fin a ella no le importaba mucho lo que los demás pensaran de ella. Siempre usaba lo que mas cómoda la hacia sentir y en ese momento un Jeans todo desaliñado y una camisa suelta con manga a medio brazo. La hacia sentir muy bien. Varias chicas al verla se le quedaron mirando. Cosa que ella ignoro. Siguió su camino hasta llegar al supermercado. Pero antes paso por el telecajero y saco algo de efectivo por si se presentaba algo con las tarjetas.  Tomo su carrito y empezó por la zona de las frutas y verduras. A doña Victoria le encantaba ver una nevera con ese tipo de cosas. Mientras mas natural, mejor. Esa eran sus palabras cuando iba de compras. Luego se dirigido a las neveras. Tomo varias bandejas de pollo, carnes, cochinos, pescados, charcuteria y quesos. Y de ultimo recorrió los estantes. Tomo todo lo que pudo y salio de allí. Esta vez tuvo que pagar a uno de los chicos del supermercado para que la ayudara con las compras. Al ver que ya tenia todo empezó por organizar los estantes. Limpiar la casa y sobre todo la habitación de sus padres. Estaba exhausta. Cuando por fin termino. Miro el reloj y empezó a preparar la cena. Sus padres llegarían casi para el anochecer, así que haría lo que mas les gustaba comer a su madre a esa hora. Unas buenas rodajas de bagre frito con arroz y ensalada. Fácil, rápido y a ella le encantaba. Mientras terminaba de hacer la cena se sentó en la sala con una vaso de jugo. Miro a su alrededor. Y se dio cuenta, que no podía seguir en esas condiciones. De alguna manera tenia que olvidarse de Juan. Por mas que lo amaba y lo quería odiar no podía. Y tampoco seria para ella. Lloro sus ultimas lagrimas y se prometió no volver hacerlo. Habían personas a su alrededor por las que habia prometido empezar a vivir una nueva vida y eso era lo que haría de ahora en adelante. Así que empezaría con ir a la universidad y buscar un trabajo de medio tiempo. Entre esas cosas los días pasarían y no le dedicaría sus pensamientos a nada mas que a eso. Cuando sonó la olla del arroz, anunciando que ya estaba listo se levanto. Desconecto todo y se fue a cambiar. No quería que sus padres la vieran en esas condiciones. De pronto, cuando ya venia de regreso para la sala escucho unos martillazos al otro lado de la pared. -Dios y ahora esto. ¿Quien se abra mudado a la casa de al lado? ¿Solo espero que esto no vaya a pasar toda la noche? Y nuevamente se oyeron unos martillazos. Pero esta vez ella sin ningún tapujo solo golpeo la pared y dijo a voz recia. -Eyy, estas no son horas de trabajos forzados. Y tampoco puedes romper la pared. Tenga mas cuidado. Una voz gruesa le respondió del otro lado. -Disculpa, lo siento no volverá a suceder. La voz le sonó conocida, pero... en ese momento no quiso darle importancia y le respondió: -Ok, bien gracias,- nos estamos entendiendo menos mal, se dijo entre si. Ay Dios solo espero que este vecino no me vaya a traer problemas. Por que no pienso dejarme montar la pata. Cuando ya eran las ocho de la noche llegaron los esperados visitantes. Samantha salio a su encuentro. Su padre en realidad estaba muy feliz de volverla a ver. Pero estaba un poco confundida. Por su visita tan inesperada. -Hola papí. ¡Que felicidad volver a verte! -Hola cariño. ¿De verdad te encanta vernos tan pronto? -Claro que sí, papí. Claro me sorprende que sea tan pronto. Pero si me alegra. -Que bueno mi amor. Bueno en realidad, se me presento una venta de un ganado y el comprador me invito a pasar unos días en el parcelamiento donde tienen los animales y como tenia que pasar por aquí decido venir a traerte la mata de cambur que te dije que te traería y otras cosas que tu madre dice que no vas a conseguir por aquí muy seguido y que a ti te encanta. -O por Dios mamí. No me digas que me trajiste chiguire y casabe.  -¿Viste cariño que a ella le iba a encantar? Claro mi amor, ayer mismo mande a matar uno especial para traértelo y un poco de casabe que se que te gusta comer con todo. -Gracias mamí. Bueno hoy les prepare fue unas buenas rodajas de Bagre que vi en el supermercado, y se que te encantan mamí. -Ves cariño mi hija y yo siempre estaremos en sintonia. -¿Y a mi que me preparaste, princesa? -Bueno papi, pensé en prepararte un dulce de mango pero se me hizo muy tarde, es que me agarraron fuera de base. Así que si no se van muy rápido lo hago mañana. ¿Puede ser? -Claro que si cariño. La venta ya se hizo. Solo tengo que ir a buscar el cheque y disfrutar de la estadía por unos dos días a lo maximo no puedo quedarme por mucho tiempo. -Muy bien papi. Entonces me encargare de prepararte el mejor dulce de mango que jamas te hayas comido. -Vamos mamí ayúdame a servirles ya papá se encargara de bajar las maletas. Las dos chicas se adentraron y como de costumbre Victoria se sirvió un buen vaso de vino. Eso la ayudaba a digerir mejor la comida. Esa era la excusa que siempre le daba a Samantha cada vez que se sentaba a cenar. Cuando ya todo esta listo y Cesar habia llevado las maletas a su habitación de pronto les comento: -Hija no me habías comentado que tenias nuevos vecinos, ¿cuando se mudaron? -Bueno papí. Me di cuenta de eso fue esta tarde, cuando oí unos golpes en la pared. Sino ni pendiente. Sabes como son las personas en la ciudad. Nadie vive pendiente de nadie. Mientras menos los veas mejor. -Pero nosotros no somos así. Recuerda que cuando no esta la familia el vecino es el segundo familiar mas cercano. Así que cuando puedas llévale algún detalle y ofrecele tú amistad. Nunca se sabe para que nos pueda servir su amistad alguno día. -Sí, papí. En cualquier momento lo haré. No te preocupes. -Y por fin cuéntame de la llegada de Sebastian Garcia. Nunca nos contaste de como le fue en el viaje y cuanto tiempo va a durar su visita en el país. -No he podido hablar con él. De pronto los vaya a visitar en estos días. -¿Como es eso, cariño? Tú no fuiste a buscar las cosas a casa de los Garcia y a agradecerle a sus padres su atencion contigo. -No papí. Es que Janet fue la que me trajo las cosas y se quedo conmigo un día luego no he podido ir he estado en otras cosas. Pero ya empezare a atender todo lo importante en mi vida y una de esas sera ir a casa de los Garcia. -Bueno hija. Nunca dejes los detalles para luego, mira que un Normat siempre tiene que ser agradecido y atento con las personas que le tienden la mano y los valora desde un principio. Ya después no hace falta. .Este pescado esta muy rico, cariño te quedo bien sazonado. Me encanta que hayas pensado en mi. Samantha miro a su padre al oír las palabras de su madre, siempre buscaba las maneras de reñir con su padre. Ellos se amaban mucho pero el día que Victoria no le hiciera enojar. No seria un día feliz por completo para ambos. Esa noche charlaron de todo. Parecía que tenían años sin verse. Hasta que Cesar estiro sus brazos y dio su señal de que ya era la hora de irse a dormir. Si que sin discutir mucho cada quien, tomo su direccion y se fueron a descansar. Samantha miro de pronto a la casa del vecino por el ventanal de la cocina y vio que las luces estaban apagadas. Y se dijo: Estos vecinos como que se duermen muy temprano, que bueno. Ojala que nos llevemos bien. Y todo sea como dice mi padre- >
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