Siempre natural.

548 Words
—¡Touma! ¡Espérame! — La estación del metro estaba repleta de gente. Touma caminaba rápido, moviéndose con una zancada larga entre todas esas personas. Y, muy detrás de él, estaba Satoshi, trotando para poder alcanzarlo. —Estamos aquí porque vamos a comprar los tenis que quieres y si no te apuras subiremos al metro rebosando de gente. — Dijo Touma irritado en cuanto Satoshi lo alcanzó. —Tranquilo. Podemos esperar a que pase la hora pico.  — Comentó Satoshi y sonrió. Touma evitó su sonrisa y siguió caminando. Detestaba los lugares concurridos, pero lo que más lo hacía enojar era esa sonrisa amplia y brillante de Satoshi. Lo hacía enojar no porque Satoshi no se tomara nada en serio, sino por todo lo que causaba esa sonrisa dentro de Touma. Esperaron unos minutos a que llegara un metro no tan lleno, y se subieron a un vagón donde todos estaban apretujados. Satoshi iba recargado en la puerta y Touma estaba frente de él. Odiaba esa posición, pero su padre siempre le había dicho que cuando se subieran con Yuke o Satoshi se acomodaran de esa manera, para que no les pasara nada entre tanta gente. Pero esta vez no era su hermano Yuke el que iba con él, viéndose obligado a desviar la mirada porque su corazón se agitaba y su mente se perdía. Estaba harto de estar en esa situación, en la que no sabía que significaba ese cosquilleo en su piel o esas ganas de no dejar de verlo. Estaba harto de no poder decirle nada a nadie, que nadie le explicara qué le pasaba, de ser un estúpido adolescente, de haberse perdido en esos enormes y expresivos ojos que Satoshi poseía, y de estar en ese maldito vagón lleno de gente. Después de lo que pareció una eternidad, bajaron del vagón y fueron a varias tiendas deportivas. Ese día no había habido entrenamiento, y Touma hubiera preferido quedarse limpiando el gimnasio que tener que estar con Satoshi. Porque, ¡demonios!, siempre estaba con él. Ni siquiera en su casa podría librarse de su presencia; Satoshi estaba en todas pares, era como una sombra que lo acechaba sin dejarlo respirar. Touma se sentía asfixiado y la cercanía le hacía darse cuenta cada vez más de lo que sentía. Y aunque Touma fuera fuerte, habían sido casi diez años reprimiendo sus pensamientos, sentimientos y acciones, llevándolo prácticamente a la locura y amargura con la que vivía todos los días. —¿Cómo se ven, Touma? — Satoshi lo miraba expectante, a travesándolo con la mirada, dejando a Touma, como siempre, al descubierto. Y temeroso a que sus sentimientos reprimidos se salieran de control en cualquier momento. —Bien. Solo compra algo y vámonos de aquí. — Touma era serio y distante con todos, así había crecido a pesar de todo el amor con que lo había criado su padre. Las pocas personas que lo conocían no se ofendían ante la actitud poco amable de Touma; pero no importaba lo que grosero que Touma fuera con Satoshi, este no dejaba de sonreír o molestarlo. Y muy en el fondo a Touma le gustaba que Satoshi hiciera eso, lo hacía sentir libre y natural, sin tener que preocuparse por otra cosa más que ser un completo amargado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD