Las estrellas no brillan solas.

628 Words
Desde que era pequeño, a Tatsurou le gustaba ver las estrellas. Siempre que el cielo estaba despejado, salía al balcón de su cuarto y observaba como estas brillaban sobre la ciudad, pasando desapercibidas y siendo absorbidas por las luces de los edificios. Podía pasar horas observándolas, sin aburrirse e imaginando que su madre lo veía en donde quiera que ella estuviese. El gusto de Tatsurou por las estrellas comenzó debido a que su madre no dejaba de comparar sus pecas con los astros, e incluso le marcaba con plumón las diferentes constelaciones que se formaban en su cuerpo. Tatsurou se maravillaba inocentemente de lo que su madre hacía, y cada vez que veía el cielo con ella no dejaban de admirar el parecido entre las estrellas con sus pecas. Pero cuando su madre murió, Tatsurou dejó de ver el cielo estrellado, de ver constelaciones en su cuerpo y comenzó a aborrecer esas manchas que estaban en su piel. Tatsurou se sentía solo y destrozado. Su padre siempre estaba ocupado con el trabajo y en su nueva escuela lo molestaban. Cuando llegaba a casa, no salía de su habitación y lloraba durante toda la tarde hasta quedarse dormido. Ryu, que era el mayor de los tres, estaba ocupado cuidando a su hermano Satoshi y no tenía tiempo para consolar a Tatsurou; así que le contó a su padre lo que estaba pasando. Daisuke no sabía qué hacer. Se sentía igual de perdido que su hijo, y se consideraba un completo inútil por no poder ayudar a las personas más importantes en su vida. La vida de Tatsurou comenzó a ser diferente hasta que Ogeretsu Kyo apareció en ella. Fue un momento simple e insignificante, pero para Tatsurou, que había perdido el amor de su madre, significó demasiado. Desde ese momento, cuando Ogeretsu Kyo salió en su defensa, Tatsurou no dejo de verlo como si se tratara de un ser asombroso y brillante. Incluso, llegó a relacionarlo mucho con la luna, haciendo bromas para él mismo diciendo que Kyo era su luna personal, grande, lejana, hermosa y reconfortante. También fue gracias a Kyo que el gusto por las estrellas de Tatsurou regresó. Cuando se quedaban a dormir juntos en casa de alguno de los dos, Kyo hacía lo mismo que su madre había hecho. No dejaba de marcar constelaciones en sus pecas y mostrárselas en el cielo estrellado. Pero no solamente por eso Tatsurou había caído perdidamente por Kyo. Y a pesar de que se trataba de una persona seria y fría, Tatsurou era el único que se percataba de lo cálido que era el corazón de Kyo. Tatsurou sabía que había diferentes maneras de querer a alguien. Pero no estaba seguro de que eso se aplicara a los sentimientos que tenía por Kyo. Era como si todas las diferentes maneras de amar a alguien se juntaran dentro de Tatsurou cada vez que se preguntaba cuáles eran sus sentimientos por Kyo. De niño, había estado seguro que solo era admiración y aprecio. Entonces, ¿en qué momento esos simples sentimientos habían evolucionado a esas complejas y extrañas sensaciones que Kyo causaba dentro de él? Nunca en su vida lo había sentido tan lejos, como si Kyo fuera a esfumarse en cualquier momento. Como si, cuando se enterara de los pensamientos sucios que Tatsurou tenía sobre él, Kyo lo dejaría con una sensación de aborrecimiento marcada en su ser. Porque Tatsurou se sentía impuro, malvado y enfermo. Cuando su cuerpo estaba caliente y su m*****o palpitaba duro, pensando en Kyo y en todo lo que él causaba en su mente y en su corazón. Si, Tatsurou era una mala persona al pensar y usar de esa manera a quien lo ayudo, lo salvó y jamás dejaría de verlo como un amigo.
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