Elliot La atrevida caricia le cortó la respiración a Hak. Se sentía como si el mundo hubiera cambiado ante sus ojos tras el disparo y, ahora que tenía a Layla tan cerca de él, estaba seguro de que no podía estar en un lugar mejor. Sus ojos se centraban en los de ella, que brillaban expectantes por lo que iba a suceder a continuación. Ya casi sería suya, legalmente. Apenas y podía creérselo. Los latidos de su corazón golpeaban dentro de su pecho, desbocados. Las manos le sudaban y había empezado a contener la respiración casi por instinto. Estaba hermosa, no, sublime. La novia más hermosa de todas. Layla dejó de acariciarle el rostro por un segundo y supo entonces que aquello no era más que el inicio de una nueva historia. En tan solo unos meses, se habían sentido distantes y cerca

