ANTON Sábado. 19:00 pm. Tal y como Rachel nos había sugerido, decidimos asistir a la feria como una actividad familiar. Nuestra aventura comenzó con entusiasmo, con mi esposa, nuestra hija y yo dispuestos a disfrutar de la diversión que nos esperaba. Sin embargo, dejamos a Max en casa, ya que sabíamos que el bullicio y la aglomeración de personas podrían ser demasiado abrumadores para él. A medida que explorábamos los diferentes puestos y atracciones, no pude evitar notar que tanto mi esposa como mi hija parecían raras. Mi hija, en particular, porque parecía tener angustia: su rostro reflejaba una mezcla de temor, ansiedad y tristeza, una imagen totalmente desconocida en comparación con nuestras visitas anteriores a la feria. En consecuencia, el misterio detrás de su comportamiento

