Capítulo 10
Cuando Jimin y Sora habían regresado de hablar con el oficial encontraron a las niñas dormidas acompañadas de su abuela, Jimin cargó a JiYeon quien estaba dormida y Sora cargó a JeongMin recostando su cabecita en su hombro como muchas veces hizo cuando bebé.
— ¿Todo bien? ¿Qué dijeron allí dentro? —la señora Park se levantó de la silla tomando su bolso.
En ese momento un oficial se acercó a Taemin y JeongYeon a lo lejos, pudieron apreciar cómo Taemin era esposado, no alcanzaron a escuchar lo que les decía el hombre, pero claramente no estaban contento con eso. En ese momento a Sora se le vino el pensamiento de una cosa.
¿Cómo es que Taemin estaba sobornando a todo el mundo si no estaba trabajando? ¿De dónde sacaba el dinero? Dudaba mucho que JeongYeon fuera quien le diera el dinero, aunque... ¿Por qué no creerlo? Esa pareja estaba loca.
— Vámonos, madre—Jimin dejó que su madre fuera primero. Sora los siguió sin volver a ver a sus espaldas, pero apenas salió de la comisaría alguien tomó su muñeca. No le sorprendió ver a JeongYeon más que molesta.
— ¿Se te ofrece algo? —Sora intentó soltarse, pero no lo consiguió.
— ¿Qué crees que estás haciendo? ¿Quién te dio permiso de llevarte a JiYeon?
— El mismo oficial al que le mintieron—Jimin apareció liberando la muñeca de Sora, la alejó de la chica teniendo aun en sus brazos una dormida JiYeon— ¿Estás loca? Esto es pasarse del límite.
— No puedes llevártela, no me importa lo que digan ellos...
— ¿Quieres secuestrarla?
— Es mi hija, idiota, el secuestro no aplica aquí—bufó despreciando a Sora como siempre—Dame a JiYeon—miró a Jimin.
— No vas a llevarte a mi nieta, zorra, regresa con tu amante, necesita más de ti en este momento—la señora Park intervino con gran disfrute.
— Sabes que Taemin golpeó a la niña—Jimin usaba una voz más grave, estaba realmente molesto—Dime, ¿Dónde demonios estabas cuando ese imbécil tocó a mi hija?
— No es tu hija.
— Y no vas a llevártela—atacó Sora llamando su atención—Tenemos la orden de llevarnos a la niña hasta que el juicio ocurra, si decides llevártela rompiendo esa orden estarías cometiendo secuestro a tu propia hija—Advirtió. JeongYeon no esperaba que la chica que sólo se dedicaba a cuidar a sus hijas y a limpiar la casa supiera tanto de leyes—Piénsalo, no actúes como un animal.
A Jimin eso le recordó algo.
"JiYeon nunca fue tuya, ya te lo he dicho, no actúes como un animal, por Dios"
Esas palabras las había dicho la misma JeongYeon cuando ganaron el juicio injustamente, que Sora lo dijera le daba una agradable sensación. El karma siempre hacía su trabajo.
Ver a JiYeon dormir junto a su hermana era agradable y tierno. Hace un año que ambas niñas no se veían, incluso dormidas se abrazaban, JeongMin se dejaba rodear por los brazos de su hermana mayor moviendo su boquita haciendo pequeños pucheros. Jimin se había encargado de cubrirlas con las sábanas y dejar la puerta entreabierta. Sora veía la hora en su celular con un gran bostezo.
No había dormido nada también.
— Intenta dormir algo, hija—invitó la señora Park—Es muy peligroso que tomes un taxi a esta hora.
— Estaré bien—bostezó de nuevo.
— Será mejor que subas a uno de los cuartos—Jimin se acercó—Las niñas están durmiendo, todos estamos cansados, también debes descansar por tus clases...
— Empiezo la otra semana, tengo algunos días libres todavía—bostezó de nuevo. La señora Park sonrió un poco tomando su brazo para llevarla a una habitación.
— Sora—llamó cuando subía las escaleras. Ésta se detuvo volteando a verlo—Gracias, por todo lo que hiciste.
— Todavía no me agradezcas, luego del juicio puedes hacerlo—bostezó de nuevo dejándose guiar por la madre de Jimin.
Exactamente a las once de la mañana Sora se despertó por los rayos del sol dando en su rostro, se quejó cubriéndose hasta la cabeza, pero recordó que no estaba en la residencia, esa cama era muy cómoda para ser de allí. Somnolienta y algo despeinada bajó las escaleras captando un olor exquisito de la cocina, escuchó risas también, lo que vio le hizo sonreír.
Jimin estaba con JeongMin sentada en su pierna, la niña tenía su nariz llena de harina y sus manos también, JiYeon se encontraba tocando una masa blanca sobre la mesa, sus mejillas estaban con manchas de harina.
— ¡Omma! —JeongMin fue quien se percató de ella, mostró sus manitos totalmente blancas—Gaetas.
— ¿Qué están haciendo? ¿JeongMin no debía ir a la escuela? ¿Y tú...? —señaló a JiYeon.
— Omma, appa me dejó quedarme al igual que JeongMin—explicó la niña—Estamos haciendo galletas—sonrió—Lo siento, ¿Te despertamos?
— ¿Quieres que te prepare el desayuno?
— No, puedo hacerlo yo...
— Deja que yo lo haga—se levantó dejando a JeongMin en la silla. Sora se sentó junto a ella mirándolas hacer su trabajo, ayudó a la menor con la preparación de la masa sacándole algunas risitas.
— Omma, le preparé muchas galletas.
— ¿Todas para mí? ¿Y ustedes?
— JeongMin no puede comer muchas, de bebé solía golpearme con ellas.
— ¡Gaetas! —sonrió inocentemente. Sora la abrazó llenándola de besos y luego atacando a JiYeon entre cosquillas, Jimin veía la escena con una sonrisa.
Así debían amanecer sus hijas cada día.
Mientras Sora desayunaba aprovechó la oportunidad de tener a Jimin allí. Las niñas jugaban en la sala, se sentía como en los viejos tiempos, como si nada hubiera cambiado.
— ¿No te has hecho esta pregunta? ¿Cómo crees que Taemin ha sacado dinero para sobornar el juez y el oficial? —preguntó antes de morder su tostada— ¿No se supone que no trabaja?
— JeongYeon le estará dando dinero—se encogió de hombros.
— Sí, pero piénsalo, si no fuera JeongYeon...—dejó la incógnita.
— Bueno, Taemin es actor, tuvo algunos papeles en Estados Unidos, no eran muy importantes, pero tengo entendido que le pagaban bien...
— ¿Crees que alguien como ese idiota use el plan de ahorrar? —bufó—El auto en que llegaron, ¿Es de JeongYeon?
— No—cayó en cuenta de eso—Pero tal vez haya vuelto a trabajar.
— JiYeon dice que pasa todo el día en casa—negó con la cabeza—Quizás ella le da dinero, pero quizás no, si fuera así, Taemin puede estar escondiéndose de algo o...alguien.
— Es un mantenido, Sora—indicó—Sólo quiere el dinero, él mismo me lo dijo cuándo fue a la oficina.
— Tal vez—volvió a morder su tostada tomando algo de huevos revueltos que Jimin le había hecho— ¿A qué hora se fue tu madre?
— Poco después de que las niñas desayunaron, prometió llamarme luego—miró a la chica comer.
— ¿No debes ir a la academia?
— Me tomaré el día, avisé a los chicos de lo que pasó...
— También le dije a YoonGi y a JungKook...
— ¡Oh, por favor! —rodeó los ojos—De nuevo hablamos de JungKook.
— Ellos me preguntaron, se preocuparon por las niñas...
— Te aseguro que se preocupó más por ti, quiere ser el héroe, el chico bueno que recupera el amor de su chica.
Sora no dudó en reírse dejando de comer.
— ¿Te das cuenta de lo ridículo que suenas? —acusó— ¿Qué te hace pensar eso?
— Es tu ex, duele menos cuando dices que YoonGi está enterado.
— Ya, si fuera a volver con JungKook, mi vida amorosa no te interesa—se levantó recogiendo su plato, sus cubiertos y su vaso.
— Claro que me interesa—la siguió.
— Jimin, te dije que hablaríamos de eso después—dejó las cosas en el fregador, Jimin se detuvo a su lado escuchándola, pero ya estaba harto de eso—Lo más importante no somos nosotros ahora, son las...
Y entonces la calló tocando aquellos labios con los suyos después de dos años, se sintió como si todas las piezas de su roto corazón se unieran en segundos, Sora dispuesta a separarse situó sus manos en su pecho, pero se contuvo, no lo hizo, ¿A quién mentía? Lo deseaba, ella también lo necesitaba. Ambas bocas estaban enfocadas en el movimiento de la otra, Jimin incluso acercó más el cuerpo de Sora rodeando su cintura.
— ¡Appa, las galletas ya están...! —JiYeon se quedó callada cuando distinguió el beso de ambos adultos, justo cuando se separaron se escuchó el horno avisar que estaban listas las galletas— ¿Qué estaban haciendo? —sonrió con fingida inocencia.
— Algo—Jimin sonrió divertido por su cara—Ve con JeongMin, sacaré las galletas.
Sora notó que ella no se iba, estaba sonrojada la chica.
— ¿Si me voy se besarán de nuevo?
— ¡JiYeon!
— Shh, no le diré a nadie—rio causando sonrisitas en los adultos, lo gracioso fue cuando JiYeon salió corriendo a la sala gritando— ¡JeongMin, appa y omma se estaban besando!