La mañana siguiente, Tom se encontró bajando las escaleras mientras sopesaba cómo finalizó todo la noche anterior. Él había limpiado a Izzie con un paño desechable en silencio… era como si ambos estuvieran tan conmovidos o impactados que no se atrevieran a decir nada acerca de lo que acababa de suceder entre ambos, así que él simplemente la ayudó a acomodarse la ropa y la acompañó hasta la puerta de la habitación donde le dio un suave beso antes de que ella entrara… Luego de eso había dormido como un bebé y se había levantado completamente renovado esa mañana así que cuando llegó a la cocina se le pintó una sonrisa al ver el cuadro de Izzie dándole papilla a la bebé en la sillita. — Buenos días, Izzie… — Hola Tom…— dijo ella, lo miró por un instante y se sonrojó, antes de apartar la mira

