El dolor intenso que le provocó la ruptura definitiva con Jonathan, porque ella no le iba a perdonar jamás que la haya tratado así, insultándola de esa manera delante de sus compañeras de equipo, hizo que Viviana buscara con desesperación a Rafael. Desde que lo conoció se había interesado vivamente en él. Le parecía un chico lindo, gentil, apasionado, romántico y muy dulce. Después que le hizo los bocetos de sus pesadillas, lo veía pasar apurado, por el campus, con sus cartulinas enrolladas, su mochila colgándole del brazo, la gorrita al revés y sus lentes resbalándole por la nariz. Su imagen de intelectual le parecía tierno. Lo saludaba con afecto pero él se disculpaba porque siempre andaba de prisa. -Hablamos luego, campeona-, solía decirle, siempre, con la risita dibujada en sus labios

