Capítulo treinta

1508 Words

— ¡Sé que estás allí, ya abre la puerta! Había hecho un duro esfuerzo en localizar el paradero de Nash tras enterarse que abandonó su propia casa, necesitaba hablar con él y confirmar que estaba bien. A veces Daisy se temía encontrarlo sin vida en el suelo de su baño. Aunque varias veces había cuidado de Nash estando intoxicado y ya no había nada que no le haya visto él seguía huyendo de ella, pero Daisy era incapaz de dejarlo ir sabiendo que necesitaba ayuda. Sin contar el hecho de lo difícil que fue visitar los lugares que frecuentaba y preguntar a cada uno de sus amigos si sabía algo sobre a dónde había ido. — Al carajo, no arriesgué mi pellejo en una mesa de billar para que al final no salga a recibirme. — De su cabello sacó una pinza para el pelo, a la cual le dio forma de gancho e

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