Pudo escuchar a Claude murmurando lo molestas que era Quinn y su madre, pero en ese preciso momento a Nessie solo la traía nerviosa el que no le soltara de la mano, el calor de la mano de Claude hacía que se sintiera en las nubes. Ver aquella mano que se adhería a un bien esculpido brazo fue un golpe bajo a su inestabilidad emocional como embarazada hormonal. Ni siquiera pensaba antes de hablar las cosas, era como si se hubiese tomado un suero de la verdad que le impedía mentir. — ¿Por qué siempre me defiendes, Claude? — Se le salió preguntar, tratando de no dirigirle demasiado la mirada. El pareció detenerse a pensarlo. — ¿No quieres que lo haga más? ¿Puedes defenderte tú sola? Su contestación le pareció a Nessie la cosa más patética del mundo, sin embargo no era como si se esperaba

