Capítulo 19

2456 Words
Katiana y Alex se encontraban sentados en el jardín. Desde que él había llegado, el ambiente en la casa había cambiado por completo. La seguridad había vuelto y la pesada atmosfera de tristeza se había ido. ―¡Es increíble como se ve el frente de la casa! ―dijo impresionada―. Es como si nada hubiera pasado… lo único que falta es que los árboles que se tumbaron volvieran a crecer. ―Seguro ―dijo Alex, meciéndose en el columpio de al lado―. Pero si el crecimiento de los árboles también se pudiera comprar, ya esos troncos habrían retoñado. Katiana soltó una risotada; Alex llevaba horas haciéndola reír. Ella volvió su rostro hacia él y vio que él se entristecía. ―¿Qué pasa Alex? ¿Sucede algo? ―le preguntó. ―Es mi culpa. Debí haber avisado que viajaría para atender unos asuntos. O mejor, no debí haberme ido. ―No es tu culpa Alex. Ninguno de nosotros nos esperábamos esto. ―Disculpen ―dijo Martha acercándose a ellos―. Un joven llamado Óscar se encuentra en la entrada. Dice que necesita hablar con Katiana. Alex volvió su rostro hacia Katiana y ella se puso de pie. ―¿Me acompañas? ―le preguntó la muchacha. El asintió y la siguió hasta la portería de la propiedad. ―Hola Katy ―saludó Óscar con completa tranquilidad. ―¿A qué has venido? ―preguntó Alex, con un tono seco. ―¡Vaya! ¡De nada! ¿Ese es tu saludo de agradecimiento, por salvar la vida de tu amigo? ―Óscar, yo te lo agradezco de todo corazón ―Katiana se le acercó y colocó sus manos sobre los duros hombros del muchacho―. De verdad, te lo agradezco mucho. ―Lo sé Katy ―miró con desagrado a Alex―. Vine a decirte que Henry se ha ido. ―¿Cómo puedes asegurar eso? ―preguntó Alex, dudoso. Óscar se volvió a él. ―Él no contaba con que un homingel cazador estuviera de su lado ―contestó cruzando sus brazos―. Tampoco tiene armas de Niquelio para enfrentarme. Ahora lo sabe y se ha ido, pero volverá. La venganza y el ataque sorpresa son cosas muy comunes de Henry ―hizo una pausa y después añadió―. Bien, ustedes deciden que creer. Pero deberían prepararse. Él va a regresar. ―¡Cielos! Gracias por avisarnos ―agradeció la muchacha. ―Yo también me iré. Tengo que ir tras él. ―¿Qué? ¿Pero por qué? ―Henry es mi objetivo principal. No puedo perderle el rastro. Por ahora las cosas están bien. Estaré siguiendo a Henry. Ustedes deberán encargarse de Milar. Mi clan me ha asignado esta zona, así que no estaré lejos. Katiana abrazó a Óscar, llena de agradecimiento. Él se sintió incómodo; aun no olvidaba que por poco la mata. ―Cuídate Óscar… ―musitó ella. ―Siempre lo hago ―guiño un ojo―. Adiós. Óscar subió a su motocicleta y partió. Katiana sintió que la atmosfera se seguía aligerando. Todo estaba marchando bien. ―Me siento más aliviada. La mayor amenaza se ha ido. Y si Henry vuelve, Óscar también vendrá. Así tendremos un mejor equipo para pelear. ―Sí. Tiene buenos instintos. Además, es mucho más resistente que nosotros. No morirá a menos que alguien lo mate con un arma de Niquelio. ―Brian casi lo hace ―dijo la joven recordando aquella batalla. ―¡Claro! ¡Recuerdo esa historia! ¡Me encantó muchísimo! Ambos rieron y dieron media vuelta. Alex fue a atender unos asuntos y Katiana entró a la sala. Apenas hubo entrado, su teléfono volvió a timbrar. Era José quien la llamaba. Oprimió la pantalla y abrió la llamada. ―Hola Katy ¿Qué cuentas? ―dijo la voz de José, a través de la bocina del móvil. ―Hola José ―contestó ella―. Disculpa por haberte quedado mal. Estuve algo ocupada y pues… no estaba de humor ―hubo un silencio―. Hagámoslo hoy. No hay nadie en mi casa. Todos la pasaremos genial allá. ―¿De verdad? ―preguntó incrédulo. ―Sí, seguro ―respondió casi riendo. ―¡Genial! se lo contaré a los chicos. Estaremos allá a las siete. ―Okey, hasta luego ―colgó. Se recostó sobre el sillón y expulsó un poco de aire por su nariz. Chequeó el celular y miró la galería de fotos. Pasó algunas imágenes y se detuvo en una donde aparecía su padre. ―Yo tenía un poco más de siete años ―pensó en voz alta―. Te fuiste tan de repente y nunca dijiste el por qué. Ojala algún día me lo digas ―una sonrisa surgió en su boca y sus ojos brillaron de felicidad al recordar algunos momentos con él y con su madre―. Las cosas iban bien entre ustedes dos. Tú te quedaste sin trabajo, pero mamá trabajaba durante el día, y después Robert te dio empleo en este lugar. Así te encargabas de cuidarme ―se encogió de un hombros y escuchó el andar de alguien. ―¿Qué haces tan pensativa? ―preguntó Alex, al pasar por la sala. ―Yo… nada… solo, solo miro la galería. Los ojos de Alex se entrecerraron. ―Yo creo que hay algo más ―su tono era incrédulo. Él sabía que mentía. ―Bueno, sí. Hay algo. Es que… ―se detuvo indecisa sin saber si contarle o no acerca de su padre. Antes de que procediera a decirle algo, Katiana recordó que cuando Brian le explicó lo de la marca del legado, ella le había preguntado a que edad la había obtenido, pero él solo había dado rodeos y explicaciones. Ahora Alex se lo podía decir. Solo debía hallar la forma de que él se lo dijera sin preguntárselo de una forma directa. Tampoco quería mostrarse ansiosa para no parecer sospechosa. Katiana sabía que tener tanta curiosidad por saber algo como eso, parecía tonto, pero el hecho de que Brian le sacara el cuerpo a la pregunta, la llenaba de más curiosidad. Sentía que por alguna razón él no se lo había dicho y el querer saber esa razón la estaba matando de intriga. Ella no quería desconfiar del muchacho pero estaba segura de que él le ocultaba algo. De no ser así, le hubiera contestado con claridad Buscó en su cabeza alguna manera de extraer la información sin problemas y rodeos. Debía hacer que Alex se lo dijera sin que ella se lo preguntara de una forma directa. Debía mostrarle y hacerle creer que entre Brian y ella no había secretos. ―¿Sí…? ―preguntó Alex para que la muchacha terminara su oración. ―Perdóname Alex… es que Brian me ha revelado todo sobre él, sobre las gárgolas y los Golins ―la sonrisa de Alex se mitigó un poco―, y la verdad es que todo me tiene bastante sorprendida. ―¿Quieres decir que Brian te contó todo? Su rostro mostraba sorpresa. Eso significaba que había cosas que Alex consideraba clasificadas como para que ella las conociera. Katiana debía continuar. El plan estaba dando resultado. ―¡Claro! No hay secretos entre nosotros. Brian me lo ha revelado todo. ―¿O sea que también te contó cómo empezó todo? ―Por supuesto… tengo que reconocer que hay cosas que me han sorprendido mucho. ―Entiendo… ―se veía en confianza. Ya estaba convencido―. ¿Te dijo que te conoció cuando eras una niña? ¿Qué la conoció cuando aún era niña? Eso sí que era un secreto. Brian nunca le había dicho eso. ¿Pero en qué momento la conoció? Sin pensar tanto, Katiana se resolvió a creer que de seguro él había venido a Colombia en los días en que su padre aún vivía en la mansión. Quizás allí se conocieron, pero ella lo había olvidado. ―Sí, por supuesto ―dijo ocultando la sorpresa. ―Vaya… ―dejó salir un suspiro―. Me imagino la sorpresa que te llevaste cuando Brian te dijo que tú y él se conocieron hace diez años, cuando el tenia veinte. Fue ese mismo año que se hizo golin. «¿Qué? ―Se preguntó atónita―. ¿Brian tenia veinte años cuando me conoció? Alex debe de estar jugando. No, no puede ser verdad». La voz de Martha se escuchó llamando a Alex, y este se marchó de inmediato hacia ella. Mientras tanto Katiana se preguntaba: ¿Cómo era posible que Brian la hubiera conocido hace diez años y tuviera casi la misma edad de ahora? Si Brian tenía veinte años cuando ella tenía siete, significaba que ahora él tenía treinta. Eso quería decir que… ¡Brian era el mismo Robert Jackson! El mundo de Katiana dio vueltas. Sabía que Alex decía la verdad. Eso sí que era un gran secreto. El querer saber la edad en la que Brian había obtenido su legado como decimo descendiente, la había llevado a descubrir no solo que Brian era el mismo Robert Jackson, sino que también había conocido a su padre. Katiana corrió a la habitación del muchacho, empujó la puerta y lo contempló por unos segundos en silencio. Luego se acercó a la figura de piedra que reposaba sobre la cama. ―Por eso es que sabes tanto de mí; tú eres Robert Jackson. ¿Por qué nunca me lo dijiste? ¿Por qué me mentiste? ¿Creíste que porque eres mayor que yo, no te iba a amar? ¡Por favor Brian! ¡Nunca envejecerás! ¡Eres casi inmortal! Te amaría aunque tuvieras seis mil años ―caminó hacia la cama y la golpeó―. No me importa en absoluto tu edad, no importa en absoluto lo que eres ¡pero si me importa saber todo sobre ti! ¡Que no haya mentiras ni secretos entre los dos! Tú conociste a mi padre y aún no me lo has dicho. ¿Todavía no confías en mí? Te has guardado cosas que debo saber. ¡Cosas a las que tengo derecho a saberlas! ―los ojos de Katiana se llenaron de dolor―. Por eso es que te pareces tanto al Robert Jackson de los retratos. Tenías el cabello n***o. Cambiaste su color y un poco de tu apariencia para que la gente no lo notara ―su voz se quebró―. Tu conociste a mi papá… tu sabias todo sobre él ―colocó juntas manos en su boca tratando de no dejar salir el llanto―. No creo que contarme esas cosas dañaría nuestra relación… ―se atragantó― Robert Jackson no tenía veintisiete años como dijiste, tenía veinte y su supuesto hijo nunca existió, ni vivió en Inglaterra en los años que Robert estuvo en Colombia, cuando conoció a mi padre, ¡Cuando tú lo conociste! ¡Cuando me conociste a mí! ―La muchacha soltó un chillido. Retrocedió varios pasos―. No… no puede ser ―musitó al llegar a una conclusión―. Brian… tú no me amas… ―un temblor sacudió su cuerpo―, estás conmigo porque mi padre te lo encomendó y no porque me ames de verdad… solo, solo le haces un favor. Katiana salió de la habitación a toda prisa. Sacó su celular y llamó a Biky para pedirle que la recogiera. Secó sus lágrimas y se contuvo. Después de un minuto en la mansión, desistió de esperar y echó a andar por el camino, hasta que se encontró a Biky por el sendero. ―Hola preciosa ―saludó la rubia. ―Llévame a mi casa ―dijo Katiana secamente. ―Oh, que temperamento… okey, vámonos. Después de un rato llegaron a la casa. Katiana sacó unas llaves que estaban debajo de una matera, abrió la puerta, subió las escaleras y entró a su habitación. ―¡Oye, Katy!―gritó Biky―. Ábreme de una vez. ―Quiero estar… sola ―dijo tragándose un chillido. Biky se recostó a la puerta y tomó un poco de aire. ―Dime que te pasó. ―¡No!¡Vete! ―respiró hondo―. Nos vemos a las siete. ―¡Katy! ¡No me iré de aquí hasta que me hayas dicho que sucedió! Katiana estaba tirada en su cama, con su cabeza enterrada entre un par de almohadas. Sabía que Biky no se iría, hasta que le contara lo que había sucedido. No había de otra. ―Está bien… ―sacó la cabeza de las almohadas e inhaló―. Tuve una discusión con Brian… Óscar le envió un mensaje diciéndole que yo lo había besado ―mintió. ―¿Qué? ¡Ese Óscar es un imbécil! ―estaba enojada―, y pensar que me estaba empezando a gustar. ―¿Enserio? ―preguntó Katiana al tiempo que abría la puerta de un tirón.  ―Sí… así es ―dio un suspiro, hubo un silencio y luego añadió―. Brian es un idiota por creerle. ―¡Ey! ¡Cuidado con lo que dices! ―advirtió la joven. ―Está bien, está bien ―torció el labio―. Yo me largo. Te veo en la noche. Ambas forzaron una sonrisa y se despidieron. Se escuchó el sonido de la puerta al cerrarse y Katiana volvió a tirarse sobre su cama. Clavó sus ojos en una fotografía donde ella estaba junto Brian y la abrazó contra su pecho. ―Entonces así son las cosas… ―dio un brinco y se sentó en la mitad de la cama, luego fijó la mirada en una foto de su padre―. Tú y Brian ya se conocían desde hace diez años. Guardaste silencio cuando te dije que Brian era mi novio, pero luego estuviste muy a gusto ―levantó el retrato que apretaba contra su pecho y lo observo hasta que una sonrisa dobló la línea de sus labios―. Que estúpida soy… ―le habló al Brian de la fotografía―. Tú me amas de verdad ―la joven volvió a apretar la fotografía contra su pecho y se acostó de lado para seguir mirando la imagen del joven Jackson que sostenía entre sus manos―. La marca te apareció, por eso te fuiste a Inglaterra, para empezar una nueva vida. Regresaste, te enamoraste de mí y ahora eres mío… no te dejaré. Ya lo dije. Nunca te dejare Brian Jackson. Nunca me retractaré de eso. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD