PRESENTE -su prometida lo espera señor, no deje a una dama esperando. No es de caballeros- salgo del lugar con un nudo en la garganta y con el corazón hecho pedazos. No aguato más, no soporto más estar en su presencia. Lo odio. Odio como me hace sentir, odio ponerme nerviosa a su lado, odio que aun pueda poner mi mundo de cabeza. Recuerdo cuando nos vimos después de mucho tiempo, su reacción fue la peor, su trato hacia mi fue uno que jamás recibí de su parte. El hombre cariñoso que conocí murió, aquel hombre tierno y dulce se esfumó de la tierra. Aquella sonrisa característica de su rostro desapareció, yo la hice desaparecer debo admitirlo, pero no tuve opción. No la tuve; me lo repito una y otra vez. -necesita tomar esas cajas y dejarlas en la bodega- su secretario me observa de

