Secretos y temblor ― ¿Usted cocina? Mía había salido de la biblioteca prendada de un ímpetu sin igual. Ella solo quería llegar a una resolución definitiva para darle cierre a ese caudal de incongruencias en el que se encontraba pérdida su vida los últimos dos días, pero al llegar a la cocina se encontró con otra gran sorpresa. ― ¿Y por qué esa cara de asombro? ¿A caso no puedo cocinar? ―Dylan le respondió aquel cuestionamiento sin dejar de prestar atención a la sartén donde se encontraba dorando unos vegetales. Mía apreciaba aquella espalda musculosa que no le permitirá ver completamente lo que estaba ocurriendo, pero podía estar segura de que Dylan se desempeñaba como un cocinero muy capaz en su labor. ―No es que no pueda… solo digo que no parece ser ese tipo de hombre. ― ¿Un hombre

