Un cambio de planes ― ¡¿Cómo pudiste hacer algo así Alice?! Mía se quedó en silencio después de haberle dado esa explicación tan dolorosa a su madre. Su nombre era Rebeca y ella había quedado bastante afectada después de la muerte de su esposo, pero ni aun así estaba con intenciones de mostrarse frágil ante algo que ella consideraba una completa desfachatez de parte de su hija. ―Madre sabes que detesto ese nombre… ― ¡Y yo detesto la maldita idea de que mi hija se haya casado así de esa manera! Tú tenías que brillar… era lo único que te pedía Alice. ― ¡Mamá, necesitábamos el dinero! ― ¡Pero él no te ama Alice! Esas palabras de su madre, a Mía le dieron un golpe mucho más fuerte de lo que ella hubiese podido anticipar. De alguna manera se trataba de una puñalada capaz de traspasar su

