David: Habían pasado un par de semanas desde que le comenté a mi madre de mi gusto por Santiago, desde ese entonces había pensado algunas formas de comentarle a mi padre sobre esto pero simplemente no era capaz de hacerlo aún… Pero el tener a mi mamá apoyándome ya era un gran alivio. Con respecto a Santiago, era hermoso estar con él, ahora siempre íbamos y regresábamos juntos del colegio y siempre que podíamos en los recesos íbamos al paraíso, nos la pasábamos acostados y dándonos besitos y cariños vigilando siempre que no hubiera nadie pues ninguno de los dos estaba preparado aún para que nuestros compañeros se enterasen de que estábamos saliendo. Era viernes y la profesora no paraba de hablar sobre la historia de la conquista y yo simplemente estaba cayendo dormido hasta que escuché c

