6 Habían pasado dos años desde aquel primer encuentro con mi hermana. Dos años de altibajos. Dos años en los que había formado un vínculo maravilloso con mi madre Sophie, con la que tenía un feeling único, y en los que había jugado al tira y afloja con Scarlett, que era mi antítesis. Tan iguales en apariencia como diferentes en carácter. Sin embargo, habíamos hecho un esfuerzo por parecernos más la una a la otra, intercambiando tareas o lo que nos gustaba. Por lo tanto, Scarlett había empezado a leer algunas novelas y a dedicar al menos una hora a sus deberes todos los días. Nuestra madre afirmaba que sólo gracias a mí mi hermana pudo graduarse en el instituto, ya que no estaba muy comprometida. Además, la habían aceptado en varias universidades, incluida la Universidad de Nueva York,

