- Niña, preciosa, vamos despierta - unos labios hacían contacto con mi frente, ¿realmente está pasando?, ¿es esta la Luisa que conocí hace unos años?... Aunque me demostraba su amor a su manera nunca pensé que ella me lo demostraría así y ahora. - Vamos floja, se te hará tarde para ir a la audiencia - Abri mis ojos y si, ahí estaba mi amada Luisa, tratando levantarme.
- Buenos días honney, quiero dormir otro ratito - hice un pequeño puchero a modo de rabieta, hacerque su rostro al mío mientras sostenías sus mejillas. - Sabes que te amo, mucho mucho - corte la distancia uniendo nuestros labios a lo cual correspondió.
- Lo sé, siempre me lo recuerdas y es muy dulce de tu parte, pero debes levantarte si quieres llegar a tiempo de hacer ejercicio, floja - se levanto para ponerse ese característico uniforme verde. - No olvides que a las 8:00 a.m es la audiencia de tu cliente, y después tienes cita con el médico, no te pases tus horas de comida -.
- No llegaré tarde, sabes que me da pánico ir sola al médico y no sé, comeré a tiempo si no me atrasa algún suceso no deseado jajaja, claro que cumpliré con todo cariño, ¿por quien me tomas? - le regalé una dulce sonrisa, aunque la mayoría del tiempo ella se mantenía seria yo sabia como era, la vi reír, llorar, vulnerable, con miedo, confundida, la conozco mejor que nadie.
- No olvides que esta noche iremos a cenar, niña - me dijo mientras me miraba en el reflejo del espejo. - Vuelve temprano y mándame tu ubicación, así poder llegar a tiempo si me necesitas - Me dispuse a acomodar la ropa que usaría ese día mientras le contestaba
- Claro honney, sabes que siempre lo hago, y tu cuídate mucho y que Jesús Malverde y la Santa Muerte te cuiden, amor - le di un abrazó y y un pequeño beso en la frente, mientras le susurraba
- Regresa a casa, por favor -.
- Tu también regresa bien, sabes que quiero cuidarte, ya que siempre has cuidado de mi - Suspire mientras veía esa hermosa cara que me hacía recordar porque renuncié a todo. Me dispuse a tomar una ducha, arreglarme, vestirme y admirarme un rato en el espejo.
- ¡Niña, a desayunar! - Baje corriendo de nuestra habitación, con una blusa holgada y de rasgos finos, cabello suelto, una falda tipo ejecutiva, y unos tacones bajos. Ella vestía su habitual uniforme de soldado, cabello recogido y su gorrito.
Después de desayunar, se hacerco a mi, dándome un beso en la mejilla;
- ¡Cuídate niña! -
- ¡Cuídate honney! - Exclamamos al unísono, tomando cada quien su ruta del día...
- Licenciada, por favor suba la llevaré al despacho usted me dijo que dejó unos papeles ahí - Dijo un hombre en un Ferrari deportivo.
- Gracias Joaquín - agradeci al chófer, era un viejo amigo de Luisa, el cual necesitaba trabajo y terminó siendo mi guarda espaldas y chófer.
En general el transcurso estuvo muy tranquilo, no hubo mucho tráfico que es lo más pesado del día, el dia estaba muy calmado más que lo de costumbre. Mientras Amalia observaba el camino admiraba una foto que siempre cargaba con ella, amaba ver cuando su amada Luisa y ella eran unas adolescentes.
- Señorita hemos llegado, déjeme abrirle la puerta - El chófer bajo y se hacerco para abrir.
- Gracias Joaquín - Mientras el chófer ofrecía su mano para ayudar a la elegante dama a bajar de su automóvil una camioneta negra se acercaba a ellos a una alta velocidad, Amalia al estar totalmente fuera del auto volteo solo para ver a dos hombres encapuchados, uno de ellos lleno de balas a su chófer, para proceder a disparar a la licenciada, Amalia solo pensó en una cosa, ni siquiera ella esperaba que esto pasará
- ¡Luisa! - Grito Amalia mientras sentía las balas atravesar su cuerpo... No supo en qué momento había llegado a eso, ella nunca quiso eso, meterse en el narcotráfico.
Estudiar derecho, eso no era lo que ella anhelaba, siempre siendo correcta y comportarse de cierta manera. La decepción de su familia por juntarse con una chica de bajo estatus y para colmo, que entró de militar. ¿Pero qué podría hacer?, ella la amaba. No lo pensó dos veces cuando ella le dijo que se fueran a vivir juntas como amigas, pero la convivencia cambió.
- Perdóname Luisa, hoy no llegaré a casa - Mientras sentía la sangre abandonando su cuerpo pensaba, ¿así terminaría todo?. Luisa ya no tendría que cuidarla y ya no correría peligro de que los matones de su madre le hicieran daño. - Quiero que seas muy feliz... - suspiró mientras perdía la conciencia. Las patrullas y la ambulancia llegaban a la escena donde una abogada fue víctima de sujetos armados.
Un policía se acerca a la escena, y ve el rostro de la víctima, lleno de lágrimas y conmoción -te dije que no te enfrentarás a tu madre, sabes como son las reglas en ese mundo - suspiró, se hacerco a los cuerpos para confirmar que ambos estuvieran muertos, sin embargo noto que la joven abogada aún daba signos de vida, con su mano le hizo señas a los camilleros de que se acercaran - Llevenla a un hospital lo más rápido posible, aún esta viva que el clan de los "Tecades " no se enteren, mucho menos la Jefa -
Mientras la ambulancia hacia un recorrido hasta el hospital, el policía solo pensaba en que pasaría con Luisa y como tomaría la noticia de que su compañera de vida, estaba al borde la muerte.
■♡■♡■♡■
Mi niña no me había escrito, ni mandado su ubicación desde hace rato, pero supongo que ha de estar ocupada en el despachó, me tocaba patrullar junto a mi equipo, éramos un grupo de 5, Carlos, Gustavo, Miguel, Yasha y yo.
Los tres primeros se la pasaban hablando de chicas y de sus noviecitas, yo estaba más concentrada en mi trabajo y en las ganas que tenía de ver a mi niña, pasar un rato al despacho cuando una pregunta me sacó de mis pensamientos.
- Y tu Luisa, ¿tienes algún novio por ahí?, siendo tan atractiva, no dudaría que eres una rompecorazones - solo lo miré con seriedad, usualmente hubiera seguido su juego, pero estaba preocupada por mi niña, justamente cuando iba hablar Carlos Interrumpió.
- Claro que tiene a una persona, jaja esa linda chica que llevo a la fiesta, ¿la recuerdas? - Lo mire molesta al notar eso quiso hacerme enojar más - creo que es abogada y trabaja en un bufete en el centro, es una chica muy linda la quería para mi, me gusto verla con ese vestido le quedaba muy bien me imagino como habría sido tenerla sobre mi- no lo pensé dos veces y le solté un puñetazo
- ¡Luisa! - Grito Yasha y me agarró, estaba tan molesta por la manera que hablo de ella.
- Nunca más te atrevas a hablar así de ella, ni pensarla de manera indecorosa. Si, es mi novia y vivo con ella desde hace unos años - Gustavo me miró un poco asustado pues nunca me habían visto así de enojada y preguntó.
- ¿A caso no fuiste tu quien la presentó como tu amiga? - me senté y me dirigí a él
- En ese momento éramos solo amigas, las cosas se dieron naturalmente - Gustavo sonrió era de aprobación, mientras Carlos me veía furioso, Miguel estaba un poco confundido, sin embargo con furia me dirigí hacía Carlos - Y a ti, ¿quién te dijo que ella era abogada? y ¿cómo sabes dónde trabaja? - Yasha me agarró del brazo en señal de que me calmará.
- Un día la vi saliendo de una cafetería, decidí seguirla para poder hablarle, pero cuando llego al edificio te vi llegar con unas flores y ella te besó. Por eso no la seguí buscando, pero fui yo quien le mandaba cartas y rosas - me miró molestó, sabía que el era un mujeriego pero nunca creí que llegara a ese punto - es la primera mujer que se me resiste -
- Ella es firme y tiene un corazón noble y leal, no caerá con palabras bonitas y detalles hipócritas, no quiero que te acerquesa ella nunca más - suspire - ella es mi novia, queríamos mantenerlo en un perfil bajó, pero si, Amalia es mi novia - Yo misma sabia que a veces suelo ser muy fría con ella, sin embargo la amo, siempre ha estado para mi.
- Miguel, ¿estás bien?- Yasha preguntó pues cuando acepte que tenía novia el se quedó en shock
- Si, es solo que te iba a pedir una cita, jaja es gracioso - lo mire sorprendida.
-Lo siento Miguel, encontrarás a alguien- le regale una sonrisa. Nadie le preguntó a Yasha si tenía pareja, todos sabían que el era gay y su novio era un teniente, después de tanto enojo se nos notificó de una balacera, donde dos personas habían sido heridas, uno murió y la otra persona estaba en el hospital.
Cuando nos acercábamos note a donde se dirigía el camino, mi corazón empezó a acelerarse, sentí un nudo en la garganta, no podía ser ella, mire mi reloj, Carlos y Yasha mi vieron preocupada.
- Son las 8:30, ella debe estar en el juicio - Mis manos empezaron a sudar, estaba temblando, me decía a mi misma que ella estaba bien, aprovecharía para dejarle una sorpresa en su oficina...
- Luisa, ¿está todo bien? - mis compañeros me miraron preocupados.
- Claro, ¿porqué la pregunta? jaja - les dije nerviosa.
- Estas pálida, ¿segura que estás bien? -
-Si... - cuando llegamos Carlos pregunto lo que había pasado, vi su cara de sorpresa, las patrullas tapaban el vehículo de las víctimas, solo vi que Carlos se hacerco a Yasha...
- Yasha, llévate a Luisa de aquí.... La víctima es... - Rodee las patrullas y cuando vi... era el auto de mi princesita, cai de rodillas, no podía llorar, sentí un nudo hacerse en mi estómago.
- Luisa, tenemos que irnos - Senti los brazos de Miguel agarrandome, cerré los ojos, mi entrenamiento me ayudaría tenía que saber quien era la persona que había perdido la vida.
- No, estoy bien. Solo déjame hablar con el Perito - Me levanté de golpe y me hacerque a él policía que estaba tomando notas. - Disculpa, ¿puedo saber la identidad de las víctimas? -
- Disculpe señorita, no podemos darle esa información a menos que sea un familiar- Un policía de hacerco.
- Por favor, soy Luisa Garza, y ese es el coche de mi novia- el otro policía le habló.
- Yo atendere a la señorita, sigue tomando nota - el hombre me dio la mano - Soy Roberto, soy amigo de Amalia y de su madre -
- ¿Dónde está ella?, por favor dígame que está viva... - mi voz se escuchaba al borde del llanto.
- Afortunadamente ella sigue con vida, está delicada pero sigue viva, respecto al chófer, fue el único que perdió la vida, Joaquín Torres - dos pequeñas lagrimas salieron de mis ojos, mi princesa y mi amigo.
- ¿A hospital se la llevarón? -
- Al San Pablo -
-¿Puedo acercarme al c*****r?, por favor - El me vio con plena confianza
-Adelante, pero no toques el cuerpo que es evidencia, por cierto toma, si necesitas información de los culpables, llámame, creo saber quien está detrás - Tome la tarjeta que me ofreció después me hacerque y me puse de rodillas frente al cuerpo de mi amigo.
- Gracias por salvarle la vida a mi Amalia, te debo mucho y a tu hija no le faltara nada, espero tu niña nos perdone por dejarla sin padre - Mis ojos no aguantaban llegue con mi grupo - Miguel, Carlos y Gustavo, necesito que se queden a ayudar a resguardar la zona y que patrullen por si encuentran a los sicarios, Yasha ven conmigo al hospital - Mire a los 3 - Carlos estas a cargo del grupo - el solo asintió.
El policía me quedo viendo, mientras me alejaba del lugar, estaba tan asustada, quería saber si mi niña estaría bien. Se vinieron tantas cosas a mi cabeza, ¿cómo es que horas antes habíamos hablado y ahora estaba entre la vida y la muerte?. Pare un taxi para dirigirme al hospital San Pablo, Yasha estaba dispuesto a ayudarme.
-¿Crees que ella esté bien? - le pregunté a Yasha.
- Claro que lo estará, sabes que siempre ha sido fuerte y resistente a los golpes y heridas - me tomo la mano - ¿recuerdas aquella vez que se peleó con Josue?, no le importo terminar con una herida de navaja.
- Lo sé, pero esta vez fue un arma de fuego, no la quiero perder, me costó demasiado tenerla cerca y aceptar lo que siento por ella - deje salir un leve suspiró - no la quiero perder, ahora puedo sentir ese temor que ella tenía por ser abandonada.
- Tranquila, confía en ella, es fuerte y los médicos harán lo posible para salvarla - me miro - por cierto, ¿ acaso no llevaba su chaleco antibalas?, me habías dicho que le compraste uno de acuerdo a su medida -
- Si, no se si ella lo llevaba puesto, espero que si - fuimos Interrumpidos por el taxista.
- Ya llegamos, son 50 pesos- Yasha pago y yo salí corriendo a la recepción, donde la enfermera al verme en uniforme se asustó un poco.
-Buenos días, busco a una mujer de 23 años, fue herida de bala -
- ¿Se refiere a la licenciada Amalia? - Me sorprendí cuando dijeron su nombre
- si, es ella, ¿alguien más vino?- la mire con cierto enojó.
- Si, Cayetana Tecades, creo que es su madre -me quede sorprendida, en cuanto ella se fue a vivir conmigo su madre dijo que no contara con ella aunque al final es su hija.
- Bueno, ¿me podría decir dónde está? -
- Esta en terapia intensiva, por favor sigame la llevaré con ella, Cayetana nos dijo que usted vendría - me quedé aún más sorprendida.
- Si, gracias - me llevo a donde estaba mi niña, cuando la vi conectada a esos aparatos me rompió el corazón.
No tengo idea de cuánto dolor paso mi niña, pero su rostro mostraba el dolor era muy fuerte, principalmente la que tenía a su costado. La enfermera me dijo que llamaría al doctor para que me dijera el estado y la situación en la que Amalia se encontraba. Senti como mi corazón se oprimía y escuché una voz que ya sabía de quién era.
- Hola Luisa - Era la madre de mi Amalia.
- Hola, Cayetana. ¿Qué haces aquí? -
- Vine a ver a mi hija, al parecer Roberto no quería que me enterara de esto, pero al final yo tengo ojos y oídos en todos lados - Quería voltear para verla, pues nunca se atrevió a revelarme su apariencia - No se te ocurra voltear a verme, porque acompañaras a mi hija -
- Esta bien, yo recuerdo que usted ya no quería ver a Amalia después de que se vino a vivir conmigo -
- Lo sé, pero me interesa saber quiénes lo hicieron, no por la seguridad de mi hija, si no para llegar a mis enemigos - Eso era algo cínico, usar el estado de salud de su hija para sus negocios sucios - y por la cuota del hospital no te preocupes, la deje pagada, se que a mi hija y a ti no les falta nada pero al menos es un intercambio, aunque agradeceré que la dejes en mis manos y te alejes de ella - Abri mis ojos y sabia que no podría verla pero fui firme con mis palabras.
- No, no la dejaré. Se del peligro que ambas corremos, pero irme de su lado jamás. Disculpeme Cayetana, o mejor dicho suegra, pero me niego a abandonar a mi novia, acaso ¿no recuerda el día que Amalia me llevo al baile que usted hizo en su honor cuando se graduó? - Escuche un suspiro pesado.
- Si, lo recuerdo, se notaba que la ropa que llevabas era usada, todos muy formales y tu la única persona informal - Sonrei - mi hija se negaba a bailar con los invitados al decirle que no podías bailar con ella vestida de una manera tan vulgar -
- Sin embargo bailo conmigo - senti la mirada asesina de mi suegra - tenemos pensado casarnos, y espero que mi dulce niña esté mejor para ese día - hice una pequeña pausa - Espero que usted esté presente ese día -
- Eres una canalla, no me verás el día de la boda, ni la fiesta. Pero les mandaré el regaló de todas maneras siempre las tengo vigiladas, ahora me retiró -
- No la entiendo, dice que no quería ver nunca más a su hija y ahora resulta que hasta nos tiene vigiladas -
- Ya te lo dije, es solo por negocios - dejé que el silencio respondiera - Cuando tengas tus hijos lo entenderás -
Cuando la señora Cayetana se retiró entro el médico.
- Buenas tardes - Me sorprendí
- Disculpe, ¿cuánto tiempo ha pasado? - perdí la noción del tiempo respecto a todo lo que estaba sucediendo.
- apenas son la 3:00 p.m - aquel hombre solo me miró - Se que el tiempo ha pasado algo rápido, pero por ahora puedo decirte que esta estable, la señorita Amalia es muy resistente, la herida que tiene es muy profunda, pero logramos extraer la bala, fue atendida de manera inmediata llegando al hospital -
- Entonces, ¿estará bien? - Estaba tensa
- Hasta el momento a reaccionado bien, esperemos se recupere rápido, de todas formas Amalia siempre ha sido muy fuerte y estable de salud, en unas semanas estará lista para regresar a casa - Me sentía más aliviada.
- Gracias, gracias por salvarla - Cuándo salí del lugar vi a Yasha quien había comprado algo de comer.
- Supongo que te quedaras a cuidarla - me miró
- Si, pero primero iré a sacar mi permiso y traer ropa -
Me dirigí a casa, aún con un poco de angustia.