Raúl en plena conquista, comienza a sacar sus armas de seducción irresistible hacia las mujeres, que usaba para pasar la noche, bailando con una sexy mujer, en los movimientos tras la música, aplica la táctica de contacto, la trata con sutileza sin ser abusivo, dejaba que ella misma tomara acción, al momento de moverse ambos por los sonidos de los instrumentos musicales, arreglos, que hacían del baile cada vez más candela. Pero un momento él estaba detrás de ella y ella gira su rostro a un lado y él tenía su rostro allí, es por ello que comienza a preguntarle cosas a su oído, y ella le responde:
— ¿Cómo te llamas guapo? — Sonríe con perversidad Raúl.
— Me llamo Raúl, y tú, bella dama.
— Leticia, pero puedes decirme Lety, por hoy.
— Como desees Lety.
— ¿Qué quieres hacer?
— Te lo dejo a tu imaginación. — Deja de bailar y lo toma de la mano y salen del club, tomados de la mano.
Lety y Raúl, van caminando hasta buscar el auto en el estacionamiento y se van para el apartamento de Raúl, al llegar, el conserje del edificio lo ve, y lo saluda con un gesto como militar el saludo de la frente, al verlo pasar, él solo se le ocurría decir: “otra más”, ese joven si consigue mujeres cuando tendré yo esa suerte. Además esta buenísima la mujer. Que suerte la de él, bueno que disfrute.
Llegan al apartamento, y casi que se devoraban, de tanta pasión y deseo, la ropa en un dos por tres fue quitada de sus cuerpos, y como todo lo obvio, pasó lo que tenía que pasar, terminan teniendo sexo salvaje y atrevido, Raúl consigue lo que quería y ella también, total eran decisiones a fines, sexo sin compromiso. Cuando terminan de la embestida que tenían, ella le pregunta lo siguiente:
— ¿Tienes número de celular? — él se lleva la mano a la cara y se tira hacia atrás de la cama.
— Lo olvide por completo.
— ¿Qué cosa?
— Es que temprano tuve un incidente y se me daño el celular, se me cayó y se dañó toda la pantalla y quedó inservible. Tenía que ir a buscar uno nuevo a la agencia y lo olvide. No he tenido celular desde la mañana.
— ¿Es eso? o ¿no me quieres dar tu móvil?
— No de verdad, estoy sin teléfono. Más tarde en la mañana iré a la agencia a buscar otro equipo. — Ella se levanta de la cama y recoge sus cosas y sale de la habitación molesta.
— Mirá esta pensó que le decía mentiras. (Piensa en voz alta). — escucha en el fondo la salida de Lety porque escuchó la puerta al cerrar.
Ni modo, pensaba Raúl, se fue sin haberle dicho. Total era solo sexo, no le iba a escribir ni llamar, en una noche termina y acaba todo, aún no ha llegado la que me haga suspirar y tomar el teléfono en seguirla. Se terina de acomodar y se queda dormido.
Al día siguiente, Marisela se despierta después de dormir cómodamente en casa de su prima. Ya Luisana estaba lista para ir a su trabajo, ya que tenía trabajo pendiente por haber faltado el día anterior por la circunstancia con Marisela. Termina de chequear su bolso, para luego salir de allí a su trabajo. En eso Marisela se levanta y prepara un poco de cereal, tenía una pereza inmensa por cocinar y se fue por lo más práctico.
Termina de comer eso, y deja la losa limpia, corre a la habitación y se da un baño, escucha a lo lejos estando en la ducha que Luisana le recuerda que la empresa de mudanza estaría a las 8am en el apartamento para que estuviera allí puntual. Cosa que Marisela le responde con rapidez y le deja dicho que estaría allí presente para terminar con esa situación.
Su prima se va y Marisela queda sola, sale de la ducha y se seca toda la humedad, busca entre las cosas de su prima y le deja un mensaje porque se fue que tomaría algo de su armario, porque todas sus cosas estaban en su apartamento, ya que no le gustaba tomar algo que no fuera suyo y después se lo viera y hasta se molestara. Ella solo le contesta que tranquila y que se colocara lo que le gustara.
Se termina de vestir y medio se maquilla y sale deportiva porque tenía una gran labor de ir a embalar sus cosas y desocupar y para eso tenía que estar ligera y cómoda. Sale del apartamento de su prima y pide un taxi al conserje del edificio, en cuestión de minutos llega y se va para el apartamento.
Marisela entra a su apartamento y se va hasta la habitación y empieza a sacar su ropa de los ganchos. Y la tira encima de la cama esperando que llegaran las personas de embalaje y mudanza. Se asoma por el ventanal y ve llegar al camión rígido donde meterían todos los corotos. Escucha el timbre y sale a abrirles la puerta, pasan los trabajadores y traen cajas vacías y cintas, todo el equipo para embalar las cosas pesadas, y las chicas para las cosas más sutiles. Empiezan a meter en bolsas negras toda la ropa, Marisela decide solo llevarse algunos equipos de electrodomésticos, línea blanca, su cama, los muebles, y otras cosas significativas para ella.
En una caja tenía guardado todo lo que era fotografías con Francisco, ya que cuando vivía con él habían muchas fotos colgadas en las paredes de ellos, todo eso estaba en esa caja, ella no lo había botado aun, por lo tanto decide decirle a una de las chicas que la acompañara afuera porque no podía alzar nada por el accidente y hacer fuerza, para quemar todo eso. Saca un poco de combustible y le echa fuego a esa caja, no quería volver a saber nada de ese hombre que hasta tuvo el tupé de dejarla sin casa.
Pasan un par de horas, y seguían trabajando, Marisela ordena un par de pizzas, para darle de comer a todos, cuando llegan las ordenaciones, las recibe y les ofrece a todos, los atiende muy bien. Comen todos y terminan de subir todo al camión, esas cosas las iba a llevar al depósito del apartamento donde vive Luisana.
Marisela ve su espacio por mucho tiempo algo vacío, porque otras cosas decidió dejarla s ahí y que su ex la aprovechara muy bien. Se sentía algo nostálgica y llama a su mejor amiga Daniela y espera que le atienda la llamada y le dice:
— Amiga, ya tengo listo la danza, ya mandé mis corotos al depósito donde Luisana. Aquí tengo las llaves y justo las estoy viendo con nostalgia.
— ¿Qué piensas hacer?
— Podrías hacerme un favor.
— Si claro, lo que quieras.
— Puedes llamar a Francisco para yo no hablar con él, hasta pasar como mi abogada y dile que le voy a entregar las llaves y para notariar el documento y después no tener que cruzarme con él de nuevo y no queden cosas sueltas entre nosotros.
— Si amiga, tranquila yo llamó a ese sujeto y lo cito, para de una vez por todas le eches tierra de por medio a ese canalla.
— Gracias, me avisas que cuadras con él para llegar al lugar acordado.
— Perfecto te aviso apenas sepa.
— Ok, bye.
— Un besito.
— Igual…
Daniela busca en su teléfono móvil el celular del tal Francisco, lo tenía registrado como “el infiel”, aprieta en su táctil donde dice llamar y espera que él le conteste:
— Buenas tardes, dígame…
— Hola señor López, le habla la abogada Daniela Uzcátegui, quiero informarle que ya está listo el apartamento, que mi cliente ya desocupó, para que pase recogiendo las llaves. A ver si podía más tarde eso de 5:00pm en la terraza café de Bogotá Norte, allí le haré la entrega junto a su ex pareja de la propiedad y de lo que le es devuelto, para dejar todo por escrito y evitar malos entendidos a futuro. Le parece.
— Daniela por favor tanta formalidad. Ni que no te conociera. Estaré allí a esa hora me urge ya mudarme. No me odies por sacar a tu amiga de allí, pero legalmente eso es mío.
— Con trampas querrás decir, de gracias que Marisela es tonta y se deja sino te quita todo, si fuéramos por la ley a como sucedió todo.
— No te sulfures, nos vemos ahora.
— Hasta luego.
Marisela llega a el edificio de Luisana y le pide al conserje que reciba las cosas que se iban a guardar en el depósito de allí, todo estaba marcado y le da la lista del inventario que traía legalmente estructurado por la empresa de mudanza, entonces empiezan a desmontar todo y Marisela allí pendiente de sus coroticos, solo pidió que las bolsas serian para llevar al apartamento donde todas sus cosas de uso personal como ropa, zapatos, y utensilio fueran llevados al apartamento.
Dejan sus cosas allí en la sala, y se retiran, en ese momento recibe un mensaje de Daniela donde le decía que pasaría por ella al apartamento de Luisana, en un rato porque a las 5:00pm tendría la cita con Francisco para entregarle todo. Ella al leer eso se tira en el mueble hacia atrás, y se tapa los ojos, sabía que ya no había vuelta atrás.
Se para al ratico y busca entre las bolsas sus cosas, entre ellas ropa para cambiarse y se viste más llamativo, casual pero llamativo, para darle en madre al hombre, por haberle sido infiel y no verla derrotada después de todo. Se hecha un baño y se viste, se perfuma bastante y se maquilla bonito, su cabello estaba perfecto, así que espera por su amiga, mientras tanto busca un poco en la nevera algo de beber ya que aún no podía beber por el accidente que tuvo.
Escucha sonar su teléfono y era Daniela, ella le contesta y le dice:
— ¿Qué paso amiga?
— Baja ya estoy pasando por el edificio, baja rápido para no estacionarme.
— Voy… voy amiga.
Busca el bolso y sale del apartamento. Corre por todo el edificio y llega abajo, saluda al conserje y sale del edificio, se monta al pasar el carro de Daniela, y al subirse le da un beso y un abrazo, se saludan como siempre:
— Qué guapa te ves.
— ¿De verdad?, ¿tú crees?, no será mucho para ese desgraciado.
— No perfecto amiga, así le demostraras que a pesar de que te corrió. Que a pesar de sufrir un accidente menos de 24h estas bien, así que ánimo, que volverás a ser esa linda mujer y persona que siempre has sido. Olvídate de esa casa y listo, seguro que te traía recuerdos con el más bien, alejarte de los recuerdos es lo mejor. Después vivirá atormentado es él. — Marisela la mira con cara de que chiste tan malo.
— ¡Ay por Dios!, que sentimientos va a tener francisco al vivir allí, ese no tiene corazón de nada. Estará feliz porque ya no tendrá que pagar hoteles, sino ese será su motelito.
— Si tú lo dices, entonces no vale la pena amiga y no llores más por él.
Llegan a la cafetería y Marisela actuaba normal, ya Francisco las estaba esperando en una mesa y ambas se acercan a donde él estaba.
— Hola Daniela… hola Marisela… — les señala las sillas para que se sienten.
— Hola. — Contesta Marisela y se sienta.
— Hola Francisco. — Lo saluda Daniela en plan de abogada.
— ¿Para qué soy bueno? — Pregunta Francisco a las dos.
— Bueno aquí vine a traerte las llaves de nuestro apartamento. — Saca las llaves de su cartera. — Aunque en el fondo sabes que yo también tengo derechos allí, prefiero cedértelo, Daniela te va a explicar que entrego para que firmes conforme.
— Francisco, Marisela expone que la mayoría del mobiliario que está en ese apartamento fue comprado por ella, sin embargo no se llevó todo, saco lo que más iba a necesitar, yo tengo las facturas de las compras de todo y están a nombre de ella, ella expone también que algunas cosas te las va a regalar porque ya no las quiere. Aquí está la lista de lo que se llevó y lo que dejó. Espero que no pongas peros.
— En lo ab soluto estoy consciente que todo ella lo compró para amueblar. Más bien gracias por dejar algunas cosas. Yo solo me mudo es con la ropa. — Marisela lo mira con odiosidad. Como si no le importara nada de lo que dice.
Ella le entrega las llaves en sus manos con todo el dolor del mundo y le firma el documento para dejar todo finiquitado entre ellos y después no hubieran malos entendidos de las cosas allí presentes donde fue su nido de amor.