Un año después… Cuando los nuevos vizcondes de Cherstey salieron de la iglesia, todo los invitados irrumpieron en aplausos y gritos de alegría hacia los recién casados. Todas las damas habían coincidido en la hermosa pareja que Katherine y Charles formaban, y sobre todo en el buen gusto con el que se había elegido el vestuario de ambos, si bien, como solía ser costumbre, el vestido de la novia recibía la mayor parte de cumplidos, ante el regocijo de Kate. Había sido -al contrario de la ceremonia íntima con la que se habían vuelto a unir en matrimonio el conde y la condesa de Norfolk, únicamente con familiares y los amigos más cercanos- una fiesta en toda regla, con músicos que alegraron gratamente el ambiente y un sinfín de familias con niños que revoloteaban alrededor del banquete. Du
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