Aunque finalmente pude disculpar a Thomas por haber hecho que me preocupara un montón por él, ya que no me había dicho lo que estaba pasando, sigo sin poder estar cien por ciento tranquila. Las dudas, sobre todo el enigma de su hermana y su viaje a Nueva Zelanda, me intrigan. Ese día no quise preguntarle nada a Thomas acerca del viaje, ya que no quería incomodarlo o hacerle creer que no bastaba con la excusa de que su padre había fallecido. Pero todo este misterio y desconfianza...me hace pensar que hay algo más. También me pidió perdón por dejarme plantada en el cementerio. Me dijo que le gustaría ir otra vez conmigo. Solos. Le dije que vería la posibilidad. —Entonces... ¿Thomas estaba todo caliente y no hicieron nada? —Dalia exclama, consternada. —Nunca más te cuento nada —la reg

