43 Sintiéndose un poco más fuerte después de hacer la digestión, Slim caminó por la vía férrea hasta Kingswear. Ver a Alan pintando con tanto abandono despreocupado tan poco después de que Slim hubiera tratado de abordarlo, le había dejado con una picajosa sensación de frustración. Si el viejo pintor no hablaba, Slim crearía su propia imagen del hombre con el que trataba de contactar. Las estrechas calles de Kingswear estaban llenas de tiendas de pesca, cafés y restaurantes, entremezclados con otras tiendas que vendían artesanía tradicional y productos locales. Slim entró en una galería de arte y empezó a curiosear. Enseguida se dio cuenta de que el dependiente le prestaba una cantidad indebida de atención, así que para evitar las evidentes sospechas que despertaba su apariencia, se diri

