49 —Podía haber dejado una nota —dijo Lauren—. Sé leer. ¿De verdad era necesario entrar por la fuerza y atacarme en mi propio piso? Slim suspiró. —Lo siento, pero no la estaba buscando a usted, ¿recuerda? Buscaba a su hermana. Una chica que amenazó con matarme y posiblemente incluso lo intentó. Ahora le tocó a Lauren suspirar. —Suele hacer cosas así —dijo—. Por eso la seguí hasta aquí, porque me preocupaba Carson… su padre. Lauren había encontrado café en algún lugar, lo había calentado con un pequeño infiernillo, porque no había planeado quedarse mucho tiempo y seguía sin preocuparse por tener corriente. Slim sostenía una taza con sus manos doloridas, tras rechazar el ofrecimiento de un trapo mojado para apretarlo sobre la moradura que iba cerrando lentamente el ojo que no se había

