Aquí estábamos de nuevo saliendo en público, habían tantas teorías sobre nosotros, la principal que habíamos muerto en un accidente hace un par de meses, otras como que me encontraba en un hospital psiquiátrico, pero la verdad es que aquí íbamos Gregorio y yo tomados de la mano hacia su editorial. -¿Estás bien amor?- preguntó mi esposo.- -Lo estoy, solo que no me gusta separarme de Alejo.- -Lo sé, pero lo mejor es que su rostro no lo vea el público, debemos protegerlo.- respondió Salimos del auto, Gregorio me dio la mano para que bajara, mi vestido rojo Carmín brillaba como el sol, había decidido que hoy me vería más bella que nunca así que tomé el color que más resaltaba mi piel. La fina tela se desliza por mi cuerpo permitiendo que aprecien el buen trabajo que causó mi bebé en mi

