En la mañana de su último día en la mansión de su padre, un sonido lo despertó. Al parecer, estaban podando el césped con una ruidosa y molesta máquina, el joven completamente malhumorado, se dirigió hasta la ventana para ver quién era la persona que podaba tan temprano. Cuando abrió la ventana, dispuesto a gritarle a ese molesto trabajador, el incandescente sol de otoño le incineró los ojos, pero no le importó demasiado, quería ver quien estaba abajo. Y cuando lo hizo se llevó una sorpresa enorme, ya que la persona que podaba el césped era Samuel. Logan abre los ojos un poco impresionado, porque el chico estaba en una posición donde podía verle el rostro claramente, además su cabello esta vez no le cubría su cara, porque lo tenía amarrado. El moreno con mucha rapidez y desesperación,

