Unos pasos acelerados se escuchaban cerca mientras alguien sacudía mi cuerpo. Desperté del sueño y me quedé observando a mi amiga sonriendo aún a mi lado. —Ay Vero, tu mamá ya viene en camino…—no pudo concluir la frase, pues la puerta se abrió de golpe mostrando a mi mamá detrás de ella con una cara de angustia y notablemente cansada—. Te dejo a solas con tu mamá Verónica, en un momento hablamos—traté de detenerla, estaba segura que necesitaría testigos en caso de que a mi madre se le ocurriera matarme por lo que había sucedido. —Vero me han llamado de la escuela y he venido de inmediato ¿qué es lo que tienes? —Suena a pretexto pero tengo fatiga crónica, la enfermera dijo que aguanté demasiado antes del colapso, de todas formas no sirvió de mucho lo que resistí, me temo que he sacado

